Diario de a bordo del aeronauta Giannozzo (fragmento) Jean Paul

Diario de a bordo del aeronauta Giannozzo (fragmento)

"Puede que algún día encontréis en tierra a un hombre de cabello oscuro, vestido con un abrigo verde y con el cuello roto. Si esto ocurre, registradlo en vuestros archivos parroquiales con el nombre de Giannozzo y publicad este diario de a bordo con el título de Almanaque para navegantes como conviene que sean. Está claro que si fuera un Shakespeare, un hombre que llena de genio un siglo entero, me consumiría de rabia pensando que los hombres de nuestra época, que viven al día, pudieran poner sobre mí sus sucios ojos y que mis palabras se diluyeran en el alma del populacho; los primeros cristianos, los griegos, los egipcios tenían prohibidos los libros sagrados con mucha más razón que nosotros, los últimos cristianos, tenemos prohibidos los que no lo son. Pero mi caso es diferente. Yo, que ni siquiera llego a santo del mes, bien puedo mezclarme y contaminarme con la verdura de cada temporada, con los rábanos que han platando debajo de mí y con los escarabajos de mayo, junio y julio sobre los que paso volando, incluso con los políticos de la cámara baja, por comunes que sean; no creo que vaya a perjudicarme que cualquiera de ellos se acerque a mi obra. Aunque, sinceramente, sí que tengo esperanzas de sacar a más de uno de sus casillas. Por lo que respecta a vosotros, hermanos de mi corazón, os lego este Almanaque para navegantes, recibidlo como si fuese el cáliz de una orden: algún día, cuando vuestro Giannozzo se rompa el cuello y os vistáis de luto y coloquéis largos crespones negros en señal de duelo, beberéis de él; un nectar doloroso, pero reconfortante. "


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