Espectros (fragmento)Henrik Ibsen

Espectros (fragmento)

"Regina: (a media voz) ¿Qué quieres? A ver si te estás quieto. ¡Estás chorreando!

Engstrand: Es la lluvia de Dios, hija mía.

Regina: Querrás decir del diablo.

Engstrand: ¡Jesús, cómo hablas, Regina! (da unos pasos cojeando) quería decirte que...

Regina: Bueno, pero no hagas tanto ruido con tu pie, porque el señorito está durmiendo arriba, precisamente encima de nosotros.

Engstrand: ¿Duerme aún a estas horas? ¡En pleno día!

Regina: Eso no te importa.

Engstrand: Anoche me corrí una verdadera juerga.

Regina: Lo creo sin esfuerzo.

Engstrand: Ya ves, hija mía, uno es hombre y es débil...

Regina: Eso, por descontado.

Engstrand: ...y abundan las tentaciones en este bajo mundo. Sin embargo, Dios sabe que estaba entregado a mi trabajo a las cinco de la mañana.

Regina: Bien, bien. ¿Y si te fueses ahora? No quiero permanecer aquí de rendez vous contigo.

Engstrand: ¿Cómo dices? ¿Que no quieres qué? No lo he captado bien.

Regina: Que no quiero que te encuentren aquí. ¡Anda, vete!

Engstrand: (dando unos pasos hacia ella) No, Dios mío, no me iré sin haberte hablado. Esta tarde terminaré mi faena ahí, en la escuela que se acaba de construir, y esta noche tomaré el vapor para regresar a mi casa de la ciudad.

Regina: (entre dientes) Buen viaje.

Engstrand: Gracias. Mañana se inaugura el asilo y habrá comilona con bebidas fuertes. Aun así, no podrá decir nadie que Jakob Engstrand no sabe resistir la tentación cuando se tercia.

Regina: ¡Lo que es eso!...

Engstrand: Sí. Va a reunirse aquí mañana mucha gente empingorotada. Entre ella, el pastor Manders, ¿no?

Regina: Llega hoy.

Engstrand: Ya lo suponía. Y, a fe mía, me propongo que no tenga ningún motivo para recriminarme a ese respecto. "



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