El alcalde de Casterbridge (fragmento)Thomas Hardy

El alcalde de Casterbridge (fragmento)

"No tardaron en llegar al lugar donde se hallaba la banda municipal, que estaba haciendo temblar los cristales de las ventanas con los sones de The Roast Beef of Old England.
El edificio ante cuyas puertas había plantado la banda sus atriles no era otro que el hotel principal de Casterbridge, King´s Arms. Un espacioso mirador se proyectaba hasta la calle sobre el porche principal, y de las ventanas abiertas llegaba un murmullo de voces, el tintineo de vasos y el ruido de sacacorchos.
Como las cortinas estaban descorridas, se podía ver todo el interior de la estancia desde lo alto de unas escaleras de piedra que conducían a la oficina de postas de enfrente, razón por la cual se había reunido allí un puñado de curiosos.
-Bueno, creo que podríamos aprovechar para hacer algunas pesquisas sobre... nuestro pariente, el señor Henchard-susurró la señora Newson, quien desde su entrada en Casterbrige parecía extrañamente abatida y nerviosa-. Éste me parece un buen lugar para ello. Preguntar solamente, ya sabes, qué concepto se tiene de él en la ciudad, si es que está aquí realmente, como creo que debe de estar. Tú eres la más indicada para hacerlo, Elizabeth Jane. Yo estoy demasiado agotada para hacer nada. Quítate primero el velo.-Se sentó en el escalón más bajo mientras Elizabeth Jane ejecutaba sus directrices y se mezclaba entre los curiosos.
-¿Qué se celebra ahí esta noche?-preguntó la muchacha tras escoger a un anciano y permanecer a su lado el tiempo suficiente para considerarse con derecho a entablar conversación.
-¿Eh? Sin duda es usted forastera-dijo el anciano sin apartar los ojos de la ventana-. Es una gran cena pública para los notables y demás personalidades, presidida por el alcalde. Como al pueblo llano no nos han invitado, han dejado los postigos abiertos para que podamos hacernos una idea de lo que pasa ahí dentro. Si sube un poco más, podrá verlos. Ése que está presidiendo la mesa, al final, es el señor Henchard, el alcalde; y a la derecha y a la izquierda están sentados los concejales. Ah, muchos de ellos empezaron en la vida siendo menos de lo que soy yo ahora...
¿Henchard?-repitió Elizabeth Jane sorprendida pero en modo alguno sospechando todo el alcance de la revelación. Subió hasta el peldaño más alto.
A su madre, aunque estaba mirando a otro lado, ya le había llamado la atención un curioso tono de voz, captado a través de la ventana del hotel, antes de que las palabras del viejo, "el señor Henchard", el alcalde", llegaran a sus oídos. Se levantó y subió al lado de su hija tan pronto como pudo tratando de no mostrar un interés especial.
Todo el interior del comedor del hotel se ofrecía ahora a su vista, con sus mesas, vajilla, platería y comensales. Frente a la ventana, en el lugar de honor, estaba sentado un hombre de unos cuarenta años de edad; era corpulento, de rasgos anchos y voz imperiosa, y presentaba un aspecto más bien tosco que macizo. Tenía buen color de cara-casi morena-, ojos negros relucientes, cejas pobladas y cabellos negros. Al permitirse una risotada ocasional tras la observación de cierto invitado, su amplia boca se abrió de tal manera que, a la luz del candelabro, dejó ver, del total de treinta y dos piezas, una veintena o más de dientes sanos y blancos, de los que obviamente aún podía vanagloriarse. "



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