El Castillo Rackrent (fragmento)Maria Edgeworth

El Castillo Rackrent (fragmento)

"Sir Condy Rackrent, por la gracia de Dios, heredero legal del Castillo Rackrent, procedía de una rama remota de la familia. Nacido sin fortuna propia, fue criado, teniendo muchos amigos que lo incitaban a ello, omitiendo las habilidades naturales de los suyos, para que, sin duda, con el transcurso del tiempo, si hubiera podido soportar la monotonía inherente al estudio, se convirtiera rápidamente en Consejero áulico del Rey; pero las cosas estaban dispuestas de otra manera y nunca se cristalizó ese afán, ya fuera por sus miserias pecuniarias o por sus carencias oratorias. Recibió su educación principalmente en el colegio de Dublín, pero antes de llegar a los años enmarcados en la discreción, vivió en el país, en una casa pequeña al final de una avenida. Recuerdo que, descalzos, recorría la calle de O´Shaughlin, y jugaba a la pelota al aire libre con los otros muchachos de la ciudad, entre los cuales mi hijo Jason era quizás su mejor amigo. En cuanto a mí, aguardaba a menudo el momento en que fuera llamado a casa de su padre, donde siempre era bien recibido y donde él solía sentarme en mis rodillas en la cocina, mientras yo le contaba historias de la familia y de cómo él podría contemplar el futuro, si privado de hijos, pudiera llegar a ser el señor del Castillo de Rackrent. Lo cierto es que hablaba de forma aleatoria a favor del niño, pero quiso el Cielo que mi profecía se cumpliera después, lo que me hizo merecedor de una opinión muy favorable. Se le resistía la gramática en la escuela, como a muchos otros, y mi hijo, que estaba en su misma clase, le ayudaba, gratitud que supo reconocer más adelante. Estos rudimentos de su educación-era adicto al ejercicio, la caza o la equitación- fueron completados bajo el auspicio del cazador Sir Kit, que se había encariñado con él, y a menudo le prestaba su arma. Por estos medios se hizo muy popular entre los pobres porque no había una sola cabaña en la que no se hubiera detenido alguna mañana con el cazador para beber un vaso de whisky y guarecerse del frío. Los ancianos siempre le decían que albergaba un gran parecido con Sir Patrick. Nos dejó cuando tuvo edad para estudiar en la Universidad, y allí perfeccionó su formación, invirtiéndose una gran cantidad de dinero. Tal vez se sintiera un tanto alterado por lo que vio en el gran mundo y para cuando bajó al campo a hacernos una visita, pensamos que era el mismo hombre de siempre-a pesar de su mano enguantada, su mayor estatura y el aderezo del orgullo. "


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