El pájaro de la lluvia (fragmento)Jan Brokken

El pájaro de la lluvia (fragmento)

"Las canciones de los mpongué, todas en clave menor, se cantaban a seis voces; probablemente el ritmo procedía de los remeros, que se inclinaban cuando remaban contra la corriente y paraban un momento al enderezarse. La última canción empezó grave y terminó desbordantemente alto; el verso final recordaba viajes infinitos con nada más que dolor y esclavitud en el horizonte: "Nuestro puerto está en el cielo, oh sí, nuestro puerto está en el cielo".
Ibinga me preguntó qué conclusiones había sacado de esa canción. "Despedida", dije. Y por una vez acerté. Despedida de la selva. Despedida de los tiempos primitivos. Despedida de una civilización que debía ceder a otra. ¿Era justo eso?
Al día siguiente un taxi nos llevó al aeropuerto. El sol estaba bajo sobre el estuario e Ibinga contó que en el mvett se señala al sol como la cabeza del cielo. Miraba fijamente por la ventanilla, y sin alzar la voz, casi susurrando, empezó nuevamente a recitar unos versos del mvett:
La cabeza del cielo resplandece.
La cabeza del cielo resplandece para todo el mundo.
Es una pena que algunos sean ciegos,
y los ciegos no ven la luz en el cielo.
¿Es justa la vida?
Sí.
¿Es justa la vida?
¡No!
Cantemos:
¡Sí y No!
Cantemos:
¡Sí y No!
En la plaza delante del aeropuerto me estrecho la mano. Me deseó un buen viaje, dio media vuelta, y, al igual que en el poblado de Massandé, se alejó con los hombros encogidos. "



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