Días de prueba (fragmento)Paul Margueritte

Días de prueba (fragmento)

"La idea de que André se casara con Germaine no acababa de convencerla. Casado con una mujer de paupérrima salud, a menudo postrada en la cama. Amaba apasionadamente con el egoísmo sacrificado propio de todo hombre. Entonces, no se creía suficientemente rico, soñaba con una inmensa fortuna. Por último, pensó que era demasiado joven para casarse y que hubiera parecido un crimen. Germaine y André se aislaron en el salón junto a otras tres o cuatro personas. El adolescente, de rizado cabello, tocaba el piano, dos chicas conversaban en medio de las risas y Damours contemplaba en la cámara de su esposa el rostro del sufrimiento.
Uno frente a la otra, ahogando sus pensamientos, André y Germaine se miraban, sin haber dicho siquiera una palabra: pensando, quizás, en un sentimiento indefinible, vago, en el lento despertar de sus primeras sensaciones.
-Germaine, tartamudeó, ¿me amas? Ella inclinó la cabeza, soñadora.
-Sí.
-¿Quieres que hable con tu padre esta noche?
-¡No! Déjame hacerlo a mí... Se levantó rápidamente, advertido por el asombre y el instinto:
-Pero pronto, ¿no? Ella vaciló, su corazón adolecía aún de la inquebrantable seguridad del espíritu femenino, quizás se mintiera a sí misma.
-¡Sí! ¡Pronto!
-¿Me lo prometes?
-Te lo prometo.
-Yo soy pobre, vosotros lo sabéis, vivo con mi madre, y es necesario tener tanta bondad y coraje y... No se atrevía a seguir hablando del tema de los hijos, sonrojándose. La realidad de estas cosas la aterrorizaba, prefería que la persuadieran, sentía aún que no podía ser madre o esposa, aunque sí sentir un amor encantador. Parecía envuelta en una nebulosa de aburrimiento y pánico. "



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