Despedida matinal (fragmento)Vasily Belov

Despedida matinal (fragmento)

"La abuela se levantaba a las seis, cuando las máquinas comenzaban a hacerse sentir con sus estrepitosos ruidos. Su sueño era débil para dormir durante toda la noche, así que pensaba. La primera ventana, la mesa tal vez incluso vacía. Cada vez que escuchaba un clic, le parecía que el coche estaría averiado por la mañana. ¡Había que cuidar las máquinas! Son muchas, pero nos protegen...
Hoy es sábado. La ansiedad dominical comenzaba la noche anterior y el viejo corazón se alarmaba. La abuela había empezado a temer los días festivos. Antes, cuando vivía en el pueblo, se sentía feliz, pero ahora estaba empezando a tener miedo. ¿Sería hoy diferente? Ayer tarde vino a casa mi yerno, y mi hija no habló con él.
Duermen separados.
La abuela acomoda sus pies en las calientes zapatillas y trata de contener los accesos de tos, temerosa de despertar a su nieta, surrurrando: "Duerme el sueño de Cristo en el hermoso jardín"
La nieta dormía con la abuela, así que ésta debía ser cuidadosa, a pesar de las molestias causadas por la neuritis.
Así que-piensa- voy a ponerle una manta en la cama.
El camino hasta el baño es lo más importante para ella. Sólo cuatro pasos. Dos para abrir la puerta y otros dos para pasar el parquet. El piso cruje, no ayudan las raídas alfombras traídas desde fuera de la aldea. Precisamente estaba tejiendo algunas. Su hija se lo había pedido por carta, cuando se puso de moda lo más rústico. Y además no había moda que valiera respecto a alfombras. Con mucho cuidado, abre la puerta del pasillo. Da tranquilos pasos sobre la alfombra. El parquet todavía cruce, como rindiéndose bajo la corteza seca. Gracias a Dios, los pasos no han sido escuchados en la otra habitación. Abre la puerta. Decide no encender la luz y valerse del crepúsculo. Es incluso mejor. Hay nuevas imágenes grabadas en el aseo. Las fotos son de chicas desnudas. Siempre se sentía avergonzada al ver esto. ¿Qué podía hacer? La abuela suspiró y pensó que sería necesario confesar. Quizás la hija fuera culpable de no saber escuchar...
Decide no usar todo el agua, sólo una parte, cuidando de que no se propague demasiado. Espera. Regresa a la habitación donde duerme su nieta. Oye que golpean tímidamente la puerta. Contiene la respiración y llega de puntillas. ¿Qué debe hacer? No abrir. Despertar a todos. Es difícil esperar. Se arrastra hacia la puerta y escucha. Hay alguien en la puerta. Es mejor abrir. Suavemente, sin ruido, gira la manija de la cerradura y abre la puerta. Un anciano con botas y una chaqueta de algodón gris, sin apenas pelo, sosteniendo la gorra en la mano, vacila en la puerta. "



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