Anna la dulce (fragmento)Dezso Kosztolányi

Anna la dulce (fragmento)

"Y como no aguantaba sentirse triste ni por un instante, se resistía febrilmente tanto a comprender las razones de semejante sentimiento como a entregarse a él y disfrutar, del mismo modo que el morfinómano acaba de un solo pinchazo con todos sus sufrimientos. Bebía una copa de aguardiente tras otra, brindaba con su amigo, silbaba. Tras la merienda sacó su libro favorito, leyó unos pasajes en voz alta y se divirtió pensando en esos poetas para él desconocidos que se arrastraban tras sus sueños de gloria con el cráneo trepanado y los miembros dislocados. Intentaron hacer una broma por teléfono, pero lo consiguieron sólo a medias. Llamaron a un amigo común. Como no estaba en casa, tuvieron que contentarse con decirle a su madre viuda que al día siguiente, a las ocho de la mañana, su hijo debía presentarse, por su propio bien, en las dependencias del Departamento de Policía.
Elekes, que no paraba de mirar su reloj, acabó despidiéndose, por más que Jancsi intentara retenerlo. Tenía una cita amorosa, seguramente con otra actriz.
Jancsi se quedó solo y siguió bebiendo aguardiente. Con un movimiento torpe, tiró la botella y el líquido se derramó sobre la alfombra persa blanca.
Anna limpió la alfombra, barrió la ceniza de los cigarros, empezó a poner orden en el apartamento.
El señorito se mantenía derecho. El alcohol no se le había subido a la cabeza, pero lo había puesto tenso y huraño como siempre.
Sin embargo, tenía que hablarle a la muchacha.
Se levantó de la mesa y se acercó a ella sin tambalearse.
-Mire esto-dijo, colocándose unas gafas rojas, bizqueando desde detrás del papel de celofán, para hacerla reír.
La muchacha no se rió. "



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