Diario de lecturas (fragmento)Alberto Manguel

Diario de lecturas (fragmento)

"Octubre. Sábado. Paso unos días en Alemania. Aún es verano: las terrazas de los bares siguen abiertas, los geranios todavía florecen por todas partes en las jardineras.
Hoy estoy en Münster. Sentado en un café al aire libre en una calle peatonal adoquinada, leo El signo de los cuatro de Conan Doyle junto a un monumento al holocausto que muestra a una mujer judía de rodillas, limpiando el suelo con un cepillo de dientes. Pido una copa de helado con compota roja (Rote Grütze). La camarera, una alemana del este con delantal blanco bordado, tropieza con una silla y la copa cae sobre los adoquines. Al advertir la mirada de la supervisora, se disculpa aterrada y se arrodilla para limpiar el charco rojo. Entro en la catedral de Münster, bombardeada por los aliados: hallo en su interior una piedra de la catedral de Coventry en Inglaterra, "destruida el 4 de noviembre de 1940" y un letrero: "Perdonaos los unos a los otros como Dios os perdonó en Jesucristo". Descubro en esto una ironía casi malintencionada, y tengo la sensación de que unos y otros alardean.
George Meredith en Amor moderno:
Amanece, pero la mañana no restaura lo que hemos perdido. No veo pecado: el mal está mezclado. En la tragedia de la vida, bien lo sabe Dios, ¡no se necesitan malvados! las pasiones empujan la trama; nos traiciona la falsedad que llevamos dentro.
Más tarde. La semana pasada, en Múnich, en la Literaturhaus, vi una exposición de fotografías de actores en muchas representaciones distintas: el conjunto de caras crea un espectáculo inédito. La ordenación de hechos diferentes produce un diseño nuevo, una historia nueva.
En una novela policíaca se supone que todo el mundo puede ser el asesino. Atravieso el país en tren: los maravillosos bosques alemanes, tan parecidos a los dibujos de mis libros de cuentos de hadas. Luego una idea se intuye: por esos bosques huían prisioneros perseguidos. "



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