Anthony Adverse (fragmento)Hervey Allen

Anthony Adverse (fragmento)

"Don Luis se reclinó en el asiento del coche, el cual había sido cómodamente reparado hacía un mes en Dijon, e inhaló el aroma de los viñedos de Livorno con gran satisfacción.
Estaba en las postrimerías de un viaje de trabajo que le había llevado de Madrid a París y la certeza de poder descansar sus doloridos huesos en una confortable cama le confería un encanto adicional a esa noche, además de las agradables vistas que podía contemplar en el camino de Pisa a Leghorn.
Su ánimo se aprestaba a disfrutarlas en completa soledad.
Tras una ausencia de cerca de un cuarto de siglo en torno a los reinos de España, el marqués de Vincitata retornaba a la Toscana, su tierra predilecta. Estaba pensando, mientras permanecía reclinado en el lujoso asiento, aunque la tapicería estaba un tanto descolorida y pasada de moda, que todo ser civilizado debería regresar siempre a Italia.
Él había incluso compuesto un epigrama acerca de ello.
En ese preciso instante, cuando el ruido de dieciséis cascos tronaba por la aldea de San Marco, estaba intentando escribir el epigrama sobre una pequeña pizarra fácil de manejar para ese propósito. No le era posible escribir a menudo cuando estaba de viaje, aunque estuviera afianzado sobre los mejores muelles de acero y el desnivel de la carretera romana, que había sido tardíamente reparada por Bonaparte, era excesivo. Tan suave era el pavimento de piedra que recorría que no tenía dificultad alguna para trazar las letras sin romper su delicada pluma.
Ante este triunfo de la ingeniería moderna alzó la vista con una mirada divertida y una expresión de ligera complacencia en sus ojos. "



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