Campos de fresas (fragmento)Jordi Sierra i Fabra

Campos de fresas (fragmento)

"A pesar de que el sol acababa de despuntar más allá de la ciudad, la mujer ya estaba en pie, como cada mañana, por costumbre. Estaba cerca del teléfono, en la cocina, preparándose su primer café. Debido a ello pudo coger el auricular antes de que su zumbido despertara a todos los demás.
A pesar de lo mucho que deseaba estar con Luciana.
La llamada se repitió cuando se echaba agua a la cara por segunda vez. ¿Por qué sus padres no compraban un maldito inalámbrico? Cogió la toalla y se secó mientras se dirigía hacia el teléfono. En esta ocasión se dejó caer en una butaca antes de levantar el auricular. Si, tenían que ser ellos. ¿Quién si no?
-Sección de Voluntarios Estudiosos y Futuros Empresarios -anunció-. ¿Qué clase de zángano y parásito nocturno osa?
Nadie le rió la broma al otro lado.
-Eloy- escuchó la voz de Máximo.
Una voz nada alegre.
-¿Qué pasa? -frunció el ceño instintivamente.
-Oye, antes de que esto pueda cortarse de nuevo... Estamos en... bueno... Es que...
-¡Díselo! -escuchó claramente la voz de Cinta por el hilo telefónico.
-Máximo, ¿qué ha ocurrido? -gritó alarmado Eloy.
-Luci se tomó una pastilla, y le ha sentado mal.
-¿Una...?-se despejó de golpe-. ¡Mierda! ¿Qué clase de pastilla?
La pausa fue muy breve.
-Éxtasis.
Fue un mazazo. Una conmoción.
¿Luciana? ¿Un éxtasis? Aquello no tenía sentido.
Estaba en medio de una pesadilla.
-¿Qué le ha pasado? ¿Dónde estáis?
-En el Clínico. La hemos traído porque... bueno, no sabemos qué le ha pasado, pero se ha puesto muy mal de pronto y...
-Deberías venir, Eloy -escuchó de nuevo la voz de la mejor amiga de Luciana por el auricular.
-Los médicos están con ella -continuó Máximo-. Pensamos que deberías saberlo y estar aquí.
Se puso en pie.
-Salgo ahora mismo -fue lo último que dijo antes de colgar. "



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