Diario de Moscú (fragmento)Walter Benjamin

Diario de Moscú (fragmento)

"Creo que en ninguna ciudad hay tantos relojeros como en Moscú. Cosa tanto más extraña cuanto que la gente aquí no se toma el tiempo demasiado en serio. Pero deben existir razones históricas. Si se observa cómo se mueven por la calle, rara vez se verá a nadie con prisas; tendría que estar haciendo muchísimo frío. Andan en serpentinas por pura rutina. (Algo muy significativo, según me contó Reich, es el que en un club haya un letrero en la pared en el que, a modo de advertencia, aparece lo siguiente: Lenin dijo que el tiempo es dinero. Para expresar una banalidad como ésa han tenido que recurrir, pues, a la más alta autoridad.) Este día fui a recoger mi reloj, que ya estaba arreglado. Por la mañana nevó, y también cayó a menudo nieve a lo largo del día. Luego hubo algo de deshielo. Comprendo que Asia echase de menos la nieve cuando estaba en Berlín y que sufriera al ver el asfalto desnudo. El invierno va aquí cubierto de una espesa piel de nieve, del mismo modo que un campesino se cubre con la lana blanca de oveja. Por la mañana nos despertamos tarde y luego fuimos a la habitación de Reich, un trozo de casa pequeñoburguesa de las peores que uno pueda imaginarse. Apenas se puede respirar de la asfixia que produce contemplar los cientos de pañitos, consolas, muebles tapizados y cortinas; el aire debe estar lleno de polvo. En uno de los rincones de la ventana había un árbol de Navidad muy alto. Y hasta él era feo, con sus ramas descarnadas y un muñeco de nieve informe a modo de corona. El fatigoso camino desde la parada del tranvía y el susto que me produjo esta habitación me hicieron perder la visión de conjunto de la situación, llevándome a aceptar, de forma precipitada, la propuesta de Reich de irme a vivir con él a aquella habitación. Esas habitaciones pequeñoburguesas son como campos de batalla por los que ha pasado, victoriosa, la devastadora embestida del capital mercantil, impidiendo que en ellas pueda desarrollarse nada que sea humano. Pero teniendo en cuenta mi inclinación por las cavernas, tal vez no me costase demasiado realizar mi trabajo en esta pieza. habrá que plantearse la conveniencia de renunciar a la excelente posición estratégica de mi habitación actual o conservarla al precio, incluso, de reducir el contacto diario con Reich, tan importante para mí por la información que me proporciona. Anduvimos luego largo rato por las calles de las afueras, me quería enseñar una fábrica en la que producen principalmente adornos navideños. "


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