Aquiles pies ligeros (fragmento)Stefano Benni

Aquiles pies ligeros (fragmento)

"Ulises salió con nuevos manuscritos en una bolsa de tela que robó en la redacción. Pesaban como un yunque y lo hacían caminar inclinado a la derecha. Tomó un dragón-gusano hacia su casa. Comió atún de lata, bebió cerveza de la botella y se acostó con las medias puestas. Durmió toda la tarde. Soñó que estaba sentado con Vulcano en una banca, en medio de la niebla. Vulcano leía Libernation. "Maldita sea, Ulises", dijo al rato, "trata de adivinar quién se ganó el Nobel de Literatura". "¿Quién?", preguntó Ulises. "Pues, es increíble, se lo ganó Foxfirst Fantomas con Yo no puedo entrar. Lo habíamos contratado y lo dejamos escapar. ¡Te dije que no debías sacarlo sin la correa!". Luego el sueño se transformó en un combate contra un monstruo que decía Ediciones Mundial, seguido por algunas vagas escenas eróticas en autobús. Lo interrumpió el timbre del teléfono. Eran las seis de la tarde y ya estaba oscuro. Era Pilar.
-Gracias por haberme llamado hoy -dijo con voz molesta.
-Perdona, trabajé toda la noche y estoy rendido.
-Dichoso tú, que trabajas. Hoy en el Shop Edén nos han confirmado los despidos. Dieciocho de nosotras, más cuatro empleados.
-Lo siento.
-¿Lo sientes?
-Sí, lo siento...
(Pausa, silencio, respiro).
-Comprendo que no puedas expresar tus sentimientos sino cuando escribes, pero esperaba que esto te afectara más.
-Lo siento, pienso que debemos vernos y hablar sobre el tema, tal vez buscar juntos una solución, alguna perspectiva de trabajo, no sé... quizá en la editorial.
-Mañana por la mañana repartiremos volantes frente al Shop Edén.
-¿Puedo ir?
-No es una cosa muy intelectual, pero si te interesa.
-Iré. Oye y esta noche...
-No tengo cabeza para salir. Adiós.
-Insolente muchacha, diablos -dijo Virgilio.
-Pero, profesor, mire quién habla.
-Es la cercanía de aquel punk amarillista. Háblame de ella, en fin, de Pilar.
-He ahí el problema. NO logro hablar de ella, ni siquiera a veces con ella. Cuando la veo siento que me desbordo, me derrumbo, quisiera decirle un millón de cosas pero me desvanezco, me bloqueo. Y no consigo escribir ni una línea sobre las emociones que ella me suscita. Una vez me pidió que le escribiera un poema y le llevé uno de Maiakovski. Delegué. Podría decir que ella... está en Italia desde hace algunos años, que es criolla, luchadora, bella, bellísima, sensual, y tiene unas piernas...
-¿Unas piernas? -lo instigó el profesor en su pequeña excitación.
-Unas piernas y basta. No lo logro. ¿Hoy es jueves?
-Sí. "



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