El punto de partida de la investigación filosófica (fragmento)Maurice Blondel

El punto de partida de la investigación filosófica (fragmento)

"Siempre se ha pensado que, como dice Bossuet, "el juicio del filósofo lo abarca todo". Pero ¿se ha comprendido bien la importancia de esta exigencia previa, condición sine qua non de la investigación filosófica? Más aún, al entender su enunciado en todo su rigor necesario, ¿no hay que preguntarse si, literalmente, esta condición es realizable e inteligible?
Quien se niega a tomar como base un punto determinado porque ninguno separado de los demás es absolutamente determinable; quien deja de considerar aisladamente al sujeto o a los objetos porque no pueden ser tratados como átomos de pensamiento o de sustancia sin que se desconozcan sus relaciones de interdependencia; quien evita toda solución parcial porque cualquiera de ellas sólo puede ser provisional y artificial; quien comprende a fondo que con el pretexto de analizar las cosas como empirista, las ideas como idealista, los seres como realista, los hechos como positivista, los estados de conciencia como fenomenista, no hace más que convertir conclusiones ficticias e hipotéticas en verdaderos puntos de partida; quien comprende, por ejemplo, que para hablar como filósofo de mi acto presente o de este papel sobre el cual escribo, debo subordinar constantemente mi análisis a una reserva suspensiva y a una pregunta universal que no permiten ninguna afirmación fundamental y definitiva antes que mi mirada haya pasado por la perspectiva del conjunto; en suma, quien parte de lo que parece ser total y aun final, y busca, no en un objeto materialmente determinado, sino en la manera de enfocar los problemas, el objeto formal y la característica precisa de la filosofía: ése adopta una actitud de espíritu a la cual ningún filósofo ha permanecido constantemente fiel, como se ve en la historia de las ideas. Esta actitud es ya difícil de definir (y la dificultad que se encuentra en discernir el sentido de las proposiciones precedentes muestra con elocuencia lo inevitablemente técnico que hay en esta disciplina), pero es una actitud que es aún más difícil conservar metódicamente en todo el detalle de la investigación.
Sin duda, por poco que se reflexione en ello, se concederá de buen grado que el carácter "universalista" es el rasgo específico de la filosofía. Se consentirá también en el esfuerzo técnico que requiere y, meditando en la complicación cada vez mayor de las diversas ciencias -que suponen cada vez más una iniciación onerosa-, se experimentará un alivio, más que un escándalo, al pensar que también la filosofía tiene su puerta defendida por exigencias muy diferentes al legendario "nadie entre aquí si no es geómetra". "



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