Diario de un aprendiz de cínico (fragmento)César Brañas

Diario de un aprendiz de cínico (fragmento)

"Quisiera tener un pensamiento afirmativo, siquiera para consolidar mis dudas. Tener siempre la razón, oh fastidio: es una suerte de desesperante monogamia. Y ver que todos, razonablemente, queremos tener siempre razón, la razón.
Pulir la expresión del pensamiento hasta que parezca de cristal... Y luego, ¿qué? Encerrar la piececilla de cristal en un escaparate de museo para que no se deteriore, y para solaz de tontos y miopes, ¡valiente empresa!
-Sólo desearía realizar uno de mis sueños... Soñar infinitamente.
-Eso lo han repetido muchos.
-No hay sueño que no se haya repetido, como no hay pensamiento que no tenga diversos propietarios. E incontables usufructuarios y aspirantes a su unicidad. Sólo el egoísmo, una cómoda convención, y el resabio del sentido de la propiedad nos hacen imaginar que el sueño y el pensamiento se nos entregan virginalmente, ¡cual si fuéramos dignos de semejante don!
-Se enorgullecen de tener muchos hijos.
-Cómo se reirán de ellos los peces. De todos modos, me parece un orgullo de peces.
La modestia es una bomba de cristal dentro de la cual estamos a salvo de contaminaciones; pero nos limita y nos coarta toda libertad.
La pereza nos hace estar de acuerdo con las ideas comúnmente admitidas y con los órdenes establecidos; luego, la pereza es el mejor aliado de toda tiranía. No la combatas -en los demás-, Tiberio.
Cuando siento nostalgia de no haber sido un médico, un filósofo o un sacerdote -nostalgia en que palpita siempre una ráfaga de envidia-, me aplico el contraveneno de pensar en la nostalgia que me embargaría entonces por no haber sido un escritor. Sólo que, en tal caso, soñaría con haber sido un gran escritor. "



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