Viaje a la Alcarria (fragmento)Camilo José Cela

Viaje a la Alcarria (fragmento)

"Aquél que se muestre respetuoso con la multiplicidad de la naturaleza, recibirá de ésta la gracia de su variado lenguaje" William Cüllen Bryant.
Al mediodía los amigos entran en Cifuentes, un pueblo hermoso, alegre, con mucha agua, con mujeres de ojos negros y profundos, con comercios bien surtidos que venden camas niqueladas, juegos de licorera y seis copas con bandeja de espejo, y cromos saludables, gozosos, de cien colores, que representan La Sagrada Cena o un molino del Tirol rodeado de altas cumbres nevadas.
Atrás se ha quedado el cerro de la Horca, un altozano que termina en una meseta lisa como un plato. Según le explican al viajero, antiguamente; cuando para entretener a las gentes sencillas, que lo que piden es un poco de sangre, aún no se habían inventado las corridas de toros, se usaba la mesetilla del cerro de la Horca para ajusticiar a los condenados a muerte. El viajero piensa que el sitio no está mal elegido; sin duda alguna el cerro de la Horca tiene una hermosa perspectiva. El viajero piensa también que es lástima que en el cerro de la Horca no se levante la fiera silueta del rollo; hubiera hecho muy hermoso.
A la entrada del pueblo, cerca del río, está la albardería del Rata, un taller pequeño, abigarrado, lleno de encanto; un taller medieval, optimista y abierto a todos los vientos como un mercado. El Rata se llama Félix Marco Laina. El Rata es un hombre de talento, un hombre que supo aprovechar un apodo, exprimirlo como un limón. En su tienda, rodeado de bastas, de enjalmas y de aceruelos, el Rata es un cónsul de la Alcarria y su casa un registro general del ir y venir de las gentes. Las gentes, tarde o temprano, siempre acaban pasando por la albardería del Rata en busca de una cincha o un lomillo, detrás de un ataharre, en pos de un debajero o una cangalla.
El viajero regala una carona de almohadilla al burro Gorrión, y el burro Gorrión mueve el rabo, nervioso como un niño, mientras lo visten.
Los amigos tiran por la vega, en sentido contrario del pueblo. Van a comer y echarse, después, un ratito de siesta en la fuente del Piojo, que tiene un agua clara, muy fresca, famosa en la comarca. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com