El deseo (fragmento)Roald Dahl

El deseo (fragmento)

"Otra serpiente se deslizó sin ruido junto a la primera y levantó la cabeza; ya eran dos cabezas, dos pares de ojos que miraban el pie, que contemplaban un trocito desnudo de pie, justo por debajo de la tira de la sandalia, por donde se veía la piel. El niño se puso de puntillas y se quedó inmóvil, muerto de miedo. Pasaron unos minutos antes de que se atreviera a moverse.
El paso siguiente tendría que ser largo de verdad. Había un río negro, profundo y sinuoso que discurría de un extremo a otro de la alfombra en toda su anchura, y debido a esta circunstancia, el niño se veía obligado a atravesarlo por la parte más ancha. Al principio pensó en dar un salto, pero comprendió que no podía tener la seguridad de aterrizar exactamente en la estrecha franja amarilla del otro lado. Tomó una profunda bocanada de aire, levantó un pie y lo fue moviendo centímetro a centímetro, y después lo fue bajando poco a poco hasta que, finalmente, la punta de la sandalia quedó en el otro extremo, sana y salva, en el borde de la mancha amarilla. Se inclinó, pasando todo su peso al pie que estaba delante. A continuación intentó levantar también el pie de atrás. Estiró el cuerpo y dio una violenta sacudida, pero tenía las piernas demasiado separadas y no lo logró. Trató de volver hacia atrás. Tampoco pudo. Estaba totalmente despatarrado y literalmente clavado en el suelo. Miró hacia abajo y vio aquel profundo y sinuoso río negro debajo de él. En algunas zonas había empezado a agitarse; se deslizaba y retorcía, con un siniestro destello grasiento. El niño se tambaleó y agitó frenéticamente los brazos para mantener el equilibrio, pero sólo sirvió para empeorar las cosas. Se caía. Primero fue hacia la derecha, despacio al principio; después, cada vez más deprisa, hasta que en el último momento estiró instintivamente la mano para protegerse en la caída, y a continuación vio que su mano desnuda se hundía en una masa negra enorme y reluciente. Al tocarla soltó un penetrante grito de terror.
Allá lejos, detrás de la casa, la madre buscaba a su hijo a la luz del día. "



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