A los veinte años (fragmento)Michel Deón

A los veinte años (fragmento)

"Jean contó que siendo niño, a los trece años, había encontrado a dos autonomistas bretones que huían y que uno de ellos, Yann, le había recitado a Víctor Hugo con una voz que no había olvidado, y había ridiculizado el vuelo del poeta citando el verso que faltaba en la estrofa: " ¡Amaos! Es el mes de las fresas maduras", ¿Qué se habría hecho de Yann y del señor Camac? Los alemanes, después de encarar el apoyo al Frente de Liberación de Bretaña, habían renunciado a la idea ante presiones de Vichy. ¿Yann y el señor Carnac continuarían la lucha, perseguidos ahora por ambas policías? Pero también alguien más le había ofrecido un poeta. Habló del fabuloso encuentro con el príncipe y su chofer, el enigmático Salah que le había deslizado en su mochila de soldado las contrerimes, de Toulet. El libro había quedado en el acantonamiento. Jean recordaba haber marchado, aplastado bajo el peso de la mochila, las cartucheras llenas y el fusil ametralladora que le magullaba el hombro, recitándose a boca cerrada los deslumbrantes versos que evocaban una mujer desnuda y el perfume de la isla Maurice.
—Yo los diría mal. Me gustaría oírte.
Nelly tenía esos poemas en algún estante. Buscaron juntos, como dos escolares, lo que por contraste había gustado tanto a Jean como evasión de la vida militar, tan tenazmente estúpida, y Nelly recitó:

Tú, empurpurada por el hogar de invierno
como una nube roja
donde te dibujaba ya desnuda
el olor de tu carne;

ni vosotros, cuya imagen antigua
cautiva todavía mi corazón:
isla velada, sombra florecida,
noche de los océanos;

tampoco tu perfume, alhelí,
bajo la mano que te riega,
valen la rosa quemante
que se cierra bajo el sol de mediodía.

Sonó el teléfono. Nelly Saltó.
Ah, eres tú... No, déjame en paz. Escucha, Dudú, estoy esperando un llamado importante. Deja tranquila mi línea... Sí... seguro... te volveré a ver, pero con una condición... que cuelgues ya mismo. ¿Jean? Por supuesto está aquí. Estoy fotografiándolo desnudo sobre una piel de tigre. No te imaginas qué bonito es. Cuelga y mañana te veo.
Colgó y sonrió. "



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