De la Gramatología (fragmento)Jacques Derrida

De la Gramatología (fragmento)

"Si la música se despierta en el canto, si primeramente es proferida, vociferada, ocurre que, como toda habla, nace en la pasión. Es decir en la transgresión de la necesidad por el deseo y el despertar de la piedad por la imaginación. Todo procede de esta distinción inaugural: "Hay que creer, por tanto, que las necesidades dictaron los primeros gestos, y que las pasiones arrancaron las primeras voces."
Si la música supone la voz, se forma al mismo tiempo que la sociedad humana. Siendo habla, requiere que el otro me esté presente como otro en la compasión. Los animales, cuya imaginación no despierta a la piedad, no tienen relación con el otro como tal. Por eso no hay música animal. De este modo, no se hablaría de canto animal sino por imprecisión de vocabulario y proyección antropomórfica. La diferencia entre la mirada y la voz es la diferencia entre la animalidad y la humanidad. Transgrediendo el espacio, dominando al afuera, poniendo en comunicación las almas, la voz trasciende la animalidad natural. Es decir cierta muerte significada por el espacio. La exterioridad es inanimada. Las artes del espacio llevan la muerte en sí y la animalidad sigue siendo la faz inanimada de la vida. El canto presenta la vida a sí misma. En este sentido, es más natural al hombre pero más extraño a la naturaleza que, en sí, es naturaleza muerta. Se ve aquí qué diferencia -a la vez interior y exterior- divide las significaciones de la naturaleza, de vida, de animalidad, de humanidad, de arte, de habla y de canto. El animal, que como hemos visto no tiene relación con la muerte, está del lado de la muerte. El habla, en compensación, es habla viva aunque instituya la relación con la muerte, etc. Es la presencia en general quien se divide así. "Se observa así que la pintura está más cerca de la naturaleza y que la música está más relacionada con el arte humano. También se observa que una interesa más que la otra precisamente porque acerca más a los hombres entre sí y nos da siempre alguna idea sobre nuestros semejantes. La pintura es con frecuencia muerta e inanimada, os puede transportar al fondo de un desierto. Pero tan pronto como algunos signos vocales llegan a vuestro oído, os anuncian a un ser semejante a vosotros; son, por así decir, los órganos del alma. Y si os pintan también la soledad, os dicen que no estáis solo. Los pájaros gorjean, sólo el hombre canta y uno no puede escuchar ni canto ni sinfonía sin decirse al instante: aquí hay otro ser sensible. "



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