El ojo del alma (fragmento)Ramón Díaz Eterovic

El ojo del alma (fragmento)

"Primeros meses del año 1974. Días para dejar pasar en silencio, mirando de reojo la aparente tranquilidad de las calles; la temerosa quietud de la gente que va aprendiendo a disponer sus palabras de acuerdo a la música marcial que se escucha por todas partes. Silencio que se usa como salvoconducto, entre los límites del toque de queda y los bandos que van normando la vida hacia un orden de botas y patriotismo de utilería. El miedo que se dejó caer desde los cielos seguía en el aire como un buitre insatisfecho, y al contrario de lo que pensaban los optimistas, en vez de terminar se acrecentaba, de un grito a otro, oscuro, adherido al murmullo cotidiano, mientras el carrusel del horror giraba en las sombras, implacable.
Llegué a la Facultad para vivir el primer día de clases y, desconcertado, como la mayoría de los novatos que paseaban por los pasillos, miré de un lado a otro buscando alguna señal que me orientara. Los vetustos muros contenían el eco bullicioso de los estudiantes y después de la falsa conferencia impartida por un alumno de los últimos años, salimos al patio a estirar las piernas y tomar el sol, mientras nos habituábamos un poco más a ese lugar que sería el punto habitual de encuentro.
Lo conocí en el casino de la Facultad, mientras hacía cola para comprar un café. Vestía pantalones grises y chaleco amarillo; se colocó detrás de mí y luego de sonreír me preguntó si podía convidarle a un cigarrillo.
Tomó uno de los cigarrillos que le ofrecí y lo miró un instante, antes de llevarlo a sus labios y de aguardar a que lo proveyera del fuego súbito de mi encendedor. "



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