El guardián de las ruinas (fragmento)François Nourissier

El guardián de las ruinas (fragmento)

"Y sus rostros, tras la auscultación, cuando esperan el diagnóstico, rostros como camas deshechas, como fachadas de siniestras casas, con ojos que estimulan el valor, y las pequeñas palabras, para liberar los temores, destinadas a minimizar el riesgo, a disminuir la gran angustia omnipresente, abrumadora, a la que habrán de enfrentarse solos apenas atraviesen la puerta y descansen sus pies en la vereda.
Pronto Fargeau capta su atención, lejos de perjudicar el ánimo de quienes lo contemplan, los alienta con confidencias que era mejor adivinar que decir. Le estaban agradecidos. Era de su edad, quizás un poco menos. Y tenía la suficiente edad como para crear una connivencia entre los pacientes y él mismo. Al principio, se sintió un poco ofendido creyendo que su caso se agravaría cuatro o cinco años. Pero le divertía el intercambio de comedias y dejó de mostrarse susceptible. Después de todo, él buscaba y se sentía fascinado por esos instantes de compañerismo efímero en los que había llegado a creer. "Aquí estoy, a la escucha, pensaba alegremente, a no ser que prefiráis sentaros en el diván. "



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