Ceremonia en el árbol solitario (fragmento)Wright Morris

Ceremonia en el árbol solitario (fragmento)

"Al este, relativamente hablando, hay mucho que ver, un árbol solitario, un tanque de agua, gotas de lluvia y los calurosos rayos del sol: al oeste, una columna de rasgadas escenas desdibujan la vista. El efecto es que ahora ves, ahora no ves. Como una regla, no hay nada que ver, y si lo hubiera, nadie dudaría. El panel se unta donde Scanlon ha pegado la nariz al vidrio. El hecho de que haya poco que ver parece que le agrada. Puede ver lo que le plazca. No hace falta que a nadie más le guste. Los trenes se aproximan en ambos sentidos, pero del este vienen sin previo aviso, su silbido es arrastrado a lo lejos por el viento; del oeste, un rasgueo delgado y salvaje como si se tratara de un alambre atado a un edificio, despertando el sonido de su sueño a Scanlon ante las rocas erguidas, concediéndole el suficiente tiempo para prepararse. La sacudida de los fletes no deja nada excepto la nariz en su rostro, dejando el tren un vacío que le impulsa a mirar por la ventana. ¿Un agujero? A menudo piensa que podría encontrarse con alguno allí. Una nube de polvo velaría el furgón de cola, el estertor de alguna olla podría destaparse y si la lámpara iluminara, podría ver la llama soplando como la brisa. Un día, cuando el polvo se hubo asentado, vio una manada de yeguas, arrastrando sus huellas, galopando por la orilla por la que justo el tren había pasado. En los cables que colgaban como espantapájaros, vio el cuerpo de Emil Bickel, en cuyo bolsillo del chaleco el reloj había dejado de sonar. A las 7:34, demostrando el tren que había sido golpeado justo en ese momento. "


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