El canalla sentimental (fragmento)Jaime Bayly

El canalla sentimental (fragmento)

"Viernes, mediodía. Martín me dice que ha recibido un correo anónimo lleno de insultos. Me lo reenvía. Alguien le dice que es un niño parásito, una señorita mantenida, una prostituta barata. Me indigna que lo insulten de esa manera tan cobarde. Es triste que alguien piense así de él, sin saber lo delicado y cuidadoso que es conmigo en ese sentido, el del dinero, que nunca le ha importado, y en todos los demás. Pero lo que más me molesta es que ese calumniador anónimo le diga a Martín que yo soy un gordo. Es verdad, por supuesto, pero me duele que me llamen así: el gordo. Llamo a Martín y le pido disculpas por tener que leer las groserías que le escriben los idiotas que lo odian porque yo lo amo. Por suerte se ríe y me dice que le hizo gracia el correo insultante. Le pregunto si quiere acompañarme a una fiesta en Los Ángeles. Me dice que no quiere viajar a ninguna parte, que odia los aviones, que en Buenos Aires está bien. Lo envidio. Le digo que pronto me iré a Buenos Aires a vivir con él y no me moveré más de allí. Sé que no estoy mintiendo.
Viernes, tres de la tarde. Camila ha salido temprano del colegio. Me pregunta si iremos pronto a Buenos Aires. Le digo que sí, que iremos de todas maneras. Se alegra, le gusta esa ciudad como a mí. Le digo que cuando termine el colegio en Lima debería irse a vivir a Buenos Aires conmigo, que allá las universidades son buenas, baratas y sobre todo divertidas. Me dice que estoy loco, que de ninguna manera irá a la universidad en Buenos Aires. «Yo me voy a estudiar a Nueva York o Londres», dice. Tengo que seguir ahorrando, pienso. Luego me pregunta a qué edad fue mi primer beso. Le digo que a los dieciocho años, en la universidad. «Mentiroso», me dice. «Te juro, es verdad, fue con Adriana, una chica linda.» «¿A los dieciocho años?», dice ella, sin poder creerlo. «Eres un huevas tristes», me dice. Me gusta que me diga palabras vulgares. Yo no le pregunto si ella ya dio su primer beso. Sé que no le gustan esas preguntas. Sábado, tres de la mañana. Voy a la computadora y le escribo al anónimo que insultó a Martín: «Sé quién eres. Sé dónde vives. Si vuelves a insultar a mi chico, contrataré un par de matones para que vayan a buscarte. Y si vuelves a llamarme gordo, haré que te maten.» Sábado, tres de la tarde. Sofía me escribe un correo que dice: «Gordi, ya cambiamos las llantas.» Sábado, tres y media de la tarde. Martín me escribe: «Gordito rico, te extraño muchito. Sábado, cuatro de la tarde. El anónimo me escribe: Flaco no eres. "



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