De Gutenberg a Internet (fragmento)Peter Burke

De Gutenberg a Internet (fragmento)

"La radio trajo mucho ruido al mundo, incluso la música de fondo, que tanto disgustaba a quienes sentían que la música merecía ser escuchada con atención. Mientras, la historia del cine, mudo en un principio, que se remonta más allá de Marconi, no sirvió de modelo a Reith; en Estados Unidos, como en Gran Bretaña, los orígenes de la radio y los del cine fueron muy diferentes. Sin embargo, hubo interacción entre la radio y la televisión, la transmisión de imágenes y la de sonido. En su forma originaria, la televisión no permitía a los espectadores girar un mando internacional, como se podía hacer con los receptores de radio, aunque cada vez era mayor el tráfico internacional de imágenes, con la producción y el control de imágenes en la pantalla de televisión en manos de organismos de transmisión que se habían ocupado del sonido antes que de las imágenes en una época en que el cine exhibía imágenes sin sonido.
El desarrollo del cine y de la televisión dependía por igual de la cámara, y ésta tenía una larga historia detrás: la camera obscura había sido durante siglos una herramienta de artistas. La cámara del siglo XIX se desarrolló primero en Francia y en Gran Bretaña y luego, de una manera revolucionaria, en Estados Unidos. Ya en 1802, un miembro de la familia Wedgwood había escrito una "Descripción de un procedimiento para copiar pinturas en vidrio y para producir siluetas mediante el efecto de luz sobre nitrato de plata", pero fue un experimentador francés, Joseph Nicéphore ("portador de la victoria") Niepce, quien produjo lo que bautizó como "heliografía", la primera "fotografía tomada de la vida", poco después del fin de las guerras napoleónicas (la palabra "fotografía" fue acuñada por Wheatstone).
Niepce informó a la Royal Society de Londres de su éxito en 1827, pero fue su socio más joven, Louis Daguerre, contratado en 1829, quien desarrolló las primeras imágenes fotográficas precisas, que él llamó daguerrotipos, dando a conocer detalles de su proceso fotográfico en París "en interés de las ciencias y las artes". El Estado, orgulloso de la proeza científica francesa, adquirió derechos de monopolio de su obra, pero de inmediato renunció a ellos y declaró a la fotografía "abierta a todo el mundo". No obstante, el anuncio fue menos impresionante de lo que parecía, pues, con astucia, el invento ya había sido patentado en Londres, donde permaneció protegido. Sin embargo, hubo competencia. "



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