El camino del tabaco (fragmento)Erskine Caldwell

El camino del tabaco (fragmento)

"Los Lester oyeron la bocina que tocaba Dude a lo lejos, en el camino del tabaco, mucho antes de que pudiera verse el automóvil, y todos corrieron al extremo más lejano del patio y hasta los juncales para ver llegar a Dude y Bessie. Hasta la anciana abuela estaba nerviosa, y esperó detrás de un amolé, para encontrarse entre las primeras en ver el coche.
—¡Allí vienen! —gritó Jeeter—. ¡Mírenlos! Es un automóvil nuevecito de verdad... ¡Miren cómo brilla la pintura negra! ¡Santo Dios! ¡Mírenlos cómo vienen allá!
Dude venía a unos treinta y cinco kilómetros por hora, y estaba tan entretenido en tocar la bocina que se olvidó de aminorar la marcha cuando entró en el baldío. El coche pegó varios saltos al pasar la cuneta, lanzando a Bessie contra la capota tres o cuatro veces en rápida sucesión, y quebrando varias hojas del elástico trasero. Dude frenó entonces y el automóvil atravesó el patio, yendo a detenerse al lado de la casa. Jeeter fue el primero en llegar al nuevo coche. Lo había seguido corriendo mientras Dude frenaba, agarrado al guardabarros de atrás para no separarse. Ellie May y Ada no venían muy lejos, y la abuela corrió todo lo que pudo.
—Nunca en mis días vi un coche más hermoso —dijo Jeeter—. Realmente me hace feliz de nuevo ver una máquina tan buena. ¿No crees que podrías llevarme para dar una vuelta, Bessie? De verdad que me gustaría ir en él un poco.
Bessie abrió la portezuela y bajó del coche. Lo primero que hizo fue limpiar el polvo del guardabarros delantero con el ruedo de la falda.
—Supongo que podremos llevarte a dar una vuelta alguna vez —dijo—. Cuando yo y Dude volvamos, podrás ir.
—¿Adónde se van a ir Dude y tú, Bessie?
—Iremos a dar una vuelta por ahí, como todos los casados —dijo con orgullo—. Cuando la gente se casa, siempre le gusta dar una vuelta a algún sitio.
Ada y Ellie May examinaron el coche con mal disimulada admiración. Las dos frotaron las portezuelas y guardabarros del automóvil con sus faldas, y cuando terminaron el coche brillaba al sol como un espejo. Dude saltó del coche por encima de la portezuela y ordenó a su madre y su hermana que se apartaran.
—Tú y Ellie May lo van a arruinar —dijo—. No le pongan las manos encima y no se acerquen demasiado.
—¿Dude y tú os casasteis en Fuller? —preguntó Jeeter.
—No del todo —dijo Bessie—, pero saqué la licencia. Me costó dos dólares hacer eso solo.
—¿No vas a buscar un pastor para que termine de hacerlo? —¡No, por cierto! ¿No soy una predicadora? Lo haré yo misma, y nunca dejaría que un anabaptista se meta con nosotros.
—Yo sabía que ibas a hacer bien las cosas —dijo Jeeter—. Verdaderamente eres una gran predicadora, hermana Bessie. Bessie marchó hacia la galería, retorciendo la licencia entre sus manos. Todos los demás seguían mirando el coche nuevo, y Ellie May y Ada se mantenían a una distancia prudente, para que Dude no las corriera con un palo. La abuela se había ocultado de nuevo detrás de un amolé, llena de asombro ante la vista del coche. Dude lo rodeó, observándolo detenidamente. Quería estar seguro de que nadie había puesto las manos encima, empañando su brillo. Jeeter se sentó en cuclillas para admirarlo. Bessie estaba en los escalones de la galería, tratando de llamar la atención de Dude. Tosió varias veces, arrastró los pies en las tablas y golpeó con los nudillos en la baranda. Jeeter la oyó y volvió la cabeza para ver qué estaba haciendo.
—¡Por Cristo bendito! —exclamó, poniéndose de pie de un salto—. ¡Si será tonto!
Los otros se volvieron para mirar a Bessie, y Ellie May se rió desde detrás de un amolé.
—Ada —dijo Jeeter—. La hermana Bessie quiere entrar en la casa. Anda a mostrarle el camino.
Ada entró y abrió las persianas, y en seguida se oyó cómo arrastraba sillas en el cuarto y empujaba las camas a los rincones.
—¿No se pararon en los bosques al venir de Fuller? —preguntó a Bessie.
—Teníamos prisa por volver aquí —contestó ella—. Algo le dije a Dude, pero estaba tocando tanto la bocina que no pudo oír. —Dude —dijo Jeeter—, ¿no ves las ganas que tiene la hermana Bessie de entrar en la casa? Vete adentro con ella; yo cuidaré del coche.
Mientras instaban a Dude a que entrara en la casa, Bessie marchó lentamente por la galería hacia la puerta, esperando a ver si Dude la seguía. "



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