El libro de los prodigios (fragmento)Ema Wolf

El libro de los prodigios (fragmento)

"Me dijeron que a esos barcos no los tripula nadie, o que los tripulan fantasmas. Alguien va al timón, seguro, porque nunca andan a la deriva, siempre navegan con rumbo, como si los estuvieran llamando de algún lado. No me hubiera gustado verle la cara al timonel, debía tener cara de finado. ¿Ustedes se ríen? Me gustaría verlos ahí, mirando eso, fruncidos como estaba yo, con el culo en la mano. Se ríen los que pasan la vida en tierra, porque la tierra es segura, no se mueve. Los que viven con el mar debajo de los pies no se ríen, seguro.
Fue la única vez que vi uno. No hay barcos de ese tamaño, barcos de verdad quiero decir, les juro que no hay.
Habla el segundo marinero:
-A mí me hablaron de uno tan grande que para llevar las órdenes de proa a popa usaban un caballo. En la mitad del camino el jinete hacía noche en un albergue. ¿Les divierte? Sí, a mí también.
Habla el tercer marinero:
-Yo me crucé con uno en un viaje al norte, en el paso que hay entre Dover y Calais. Mar feo ése, una sola vez lo navegué. Siempre andaba por ahí ese barco, desde hacía no sé cuánto tiempo. Nunca lo vieron en otra parte. Que es inglés o sueco, dicen... Se llama Manifual o algo parecido.
Si es velero no sé. No se le ve el aparejo porque la proa esconde todo. Es alta como una montaña, una montaña blanca que se te viene encima. Cuando creés que va a aplastar a tu barco, desaparece. Vela o motor es lo mismo, la misma pesadilla. No se le ve el cuerpo al barco, ni el final, sólo el principio: la proa toda blanca. No hace ningún ruido. Se escucha una campana solamente, muy débil, yo la escuché. Navega sin luces pero es imposible no verlo. Navega sin navegar, como si estuviera quieto. "



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