Compromiso y distanciamiento (fragmento)Norbert Elias

Compromiso y distanciamiento (fragmento)

"Por lo general, los miembros de los Estados nacionales industrializados más adelantados ven en su estrategia para la reducción del nivel de peligrosidad de los fenómenos no humanos un simple resultado de sus propias capacidades intelectuales. No atribuyen esta disminución de los peligros no humanos a su posición relativamente tardía dentro del desarrollo de los medios de referencia y de la correspondiente práctica ante la «naturaleza», sino a su propia capacidad de pensar y, sobre todo, a su propia racionalidad. Esta manera de ver el grado relativamente elevado de ajustamiento a la realidad y control de peligros en el campo de los fenómenos naturales hace que el hombre actual sea incapaz de advertir que el ajustamiento a la realidad de sus conceptos y su capacidad para controlar los peligros no se encuentran al mismo nivel en todos los ámbitos de su vida. Cuando se interpreta este mayor ajustamiento a la realidad y este mayor control de los peligros como un resultado de la propia «racionalidad», se impone la idea de que, puesto que en las relaciones del ser humano con la «naturaleza» el modo de adquirir conocimientos y la estrategia práctica que se poseen actualmente son «racionales», también lo son en las relaciones intergrupales e interpersonales. El hecho de tildar de «racionales» las actitudes contemporáneas hacia la «naturaleza» sugiere que las sociedades de una etapa anterior, con sus concepciones animistas, eran «irracionales», y que todos los miembros de las sociedades más desarrolladas son racionales.
El modo conceptual en que habitualmente se comprende este problema no permite, en otras palabras, una comprobación clara del hecho de que el círculo vicioso que en un principio abarcaba todos los planos de la existencia humana —tanto el plano que llamamos «naturaleza», como aquel otro que denominamos «sociedad»— ha podido ser controlado en lo concerniente a la «naturaleza», pero no, o sólo en muy escasa medida, en lo concerniente a la «sociedad». La fuerza del enlace doble continúa prácticamente intacta en la convivencia social del ser humano y especialmente en el plano interestatal, En este plano continúa siendo virulento, y en muy gran medida incontrolable, el movimiento en el que una capacidad relativamente baja para controlar procesos peligrosos que amenazan la supervivencia y el bienestar del hombre —es decir, una capacidad para actuar de forma ajustada a la realidad— y una reducida capacidad para pensar de modo distanciado para sofocar las emociones y las fantasías, alejar los deseos inmediatos y las fantasías del pensar y el actuar, se refuerzan y mantienen mutuamente; por consiguiente, virulentos e incontrolables son también los peligros que los hombres representan los unos para los otros. De hecho, observando el enlace doble que ata a los seres humanos de nuestros días sobre todo en el plano interestatal, se comprende mejor el enlace doble en que las personas de etapas anteriores estaban atrapadas en todos los planos de sus vidas. Aquí, en el plano interestatal, todavía hoy se refuerzan y a menudo se incrementan mutuamente una escasa capacidad de los implicados de controlar la dinámica del desarrollo del proceso y un apenas refrenado predominio de modos de pensar emocionales, comprometidos, que remiten al yo y al nosotros. La situación se hace aún más difícil por cuanto en este ámbito el carácter fantasioso, marcadamente emocional y egocéntrico, de las ideas directrices no se reconoce como tal. La idea de que el ser humano es absolutamente racional actúa como barrera. "



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