Consejera de inversiones (fragmento)Orson Scott Card

Consejera de inversiones (fragmento)

"Tenía que haber alguna explicación. Benedetto iba a conseguirla. Fuera quien fuese ese Andrew Wiggin, Benedetto no iba a dejarse timar respecto a la parte que le correspondía de la riqueza del muchacho. Había aguardado mucho tiempo algo como esto, y sólo porque ese muchacho Wiggin tuviera algún curioso software de seguridad eso no quería decir que Benedetto no encontrara una forma de meter sus manos en lo que era suyo por derecho.
Andrew estaba todavía un poco acalorado cuando él y Valentine salieron del astropuerto. Sorelledolce era una de las colonias más nuevas, sólo un centenar de años de antigüedad, pero su status como planeta asociado significaba que un montón de negocios oscuros e irregulares habían emigrado allí, trayendo consigo pleno empleo, muchas oportunidades, y un florecimiento que hacía que el caminar de todo el mundo pareciera más vigoroso…, y los ojos de todo el mundo parecieran mirar constantemente por encima del hombro. Las naves llegaban llenas de gente y se marchaban llenas de carga, de tal modo que la población de la colonia se estaba acercando a los cuatro millones y la de la capital, Donnabella, rebasaba el millón.
La arquitectura era una extraña mezcla de cabanas de troncos y plástico prefabricado. Sin embargo no podías distinguir la edad de un edificio por eso: ambos materiales habían coexistido desde un principio. La flora nativa era la jungla de helechos, y la fauna —dominada por lagartos sin patas— era de proporciones dinosaurias, pero los asentamientos humanos eran seguros, y los cultivos producían tanto que la mitad de las tierras podían dedicarse a cosechas de choque para la exportación, algunas legales para textiles y otras ilegales para ingestión. Sin mencionar el comercio de las enormes y multicolores pieles de serpiente usadas como tapices y revestimientos para techos en todos los mundos gobernados por el Congreso de las Rutas Estelares. Más de un grupo de caza entraba en la jungla y regresaba un mes más tarde con cincuenta pieles, las suficientes para que los supervivientes se retiraran en medio del lujo. Más de un grupo de caza entraba en la jungla, sin embargo, para no volver a ser visto nunca. El único consuelo, según los bromistas locales, era que la bioquímica era lo bastante distinta como para que cualquier serpiente que devorara a un humano sufriera diarrea durante una semana. No era una venganza, pero ayudaba.
Se levantaban constantemente nuevos edificios, pero no podían atender toda la demanda, y Andrew y Valentine tuvieron que pasar todo un día buscando antes de encontrar una habitación que pudieran compartir. Pero su nuevo compañero de habitación, un cazador abisinio de enorme fortuna, prometió que tendría su expedición lista y partiría de caza dentro de unos pocos días, y todo lo que pedía era que vigilaran sus cosas hasta que regresara…, o no lo hiciera. "



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