Hernández-Rubio

Francisco Hernández-Rubio


 España | 1859-1950




1903 | 44 años
Templete Municipal
Jerez de La Frontera | España


1906 | 47 años
Pabellón del Jockey Club
Jerez de La Frontera | España


1909 | 50 años
Casa Viuda de Muñoz
Huelva | España


1911 | 52 años
Casa Antonio Guijarro
Huelva | España


Biografía:
  Arquitecto español nacido en Jerez de la Frontera, Cádiz. Nació en el seno de una familia sin tradición artística, lo que no impidió que desde pequeño mostrara su inclinación por la arquitectura. Tras cursar en su ciudad natal estudios de Humanidades, su padre le envió a estudiar a la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, donde en 1889 se graduó con el número uno de su promoción. Recibió sus primeras influencias de los arquitectos Francisco de Cubas y, sobre todo, de Ricardo Velázquez Bosco, con los que trabajó como auxiliar. Sus primeras prácticas fueron para el Ministerio de Fomento, donde colaboró con Velázquez Bosco en trabajos como la Escuela de Ingenieros de Minas de Madrid o la restauración del monasterio de Santa María de la Rábida en Huelva. Pronto abrió un estudio en Jerez de la Frontera y realizó sus primeros proyectos para su ciudad natal, entre los que destacan la reconstrucción de la plaza de toros en 1894 y el Baldaquino para la iglesia colegial dos años más tarde. En 1898 fue nombrado arquitecto conservador de la cartuja de Jerez, cargo que desempeñó hasta 1941, año en el que el Gobierno devolvió aquélla a la Orden Cartujana. En 1899 obtuvo el cargo de arquitecto auxiliar del Ayuntamiento de su ciudad natal, llevando a cabo importantes tareas urbanísticas, como la urbanización de la Feria de ganados, donde construyó una serie de casetas permanentes en las que empezó a poner en práctica el Modernismo. Su decidida adscripción a este estilo la adquirió tras viajar a la Exposición Universal de París de 1900, de donde trajo a Andalucía las nuevas ideas que postulaban los adictos al Art Nouveau. Gran parte de los trabajos de Hernández-Rubio en los siguientes años siguen claramente esta tendencia, destacando la desaparecida cafetería Pasaje de Oriente en Sevilla (1911), las casas para la viuda de Muñoz (1909) y Antonio Guijarro (1911), ambas en Huelva o la Farmacia Cafranga (1908) en la jerezana calle Larga. En otros proyectos realizados durante estos años utilizó elementos modernistas para decorar edificios de marcado gusto inglés, como el del Tiro de Pichón en El Puerto de Santa María (1903) y, sobre todo, el pabellón del Jockey Club de Jerez (1906). Este carácter anglicista está presente en la mayoría de los trabajos que realizó entre 1910 y 1920. En ellos utilizó rasgos derivados de diferentes estilos, como tejados muy inclinados, torres, porches o miradores, pero con el punto en común de la preocupación por el escenario natural. En sus últimos años, a pesar de acercarse a los noventa de edad, Hernández-Rubio siguió trabajando sin desmayo, bien en sus proyectos, bien colaborando en los del segundo de sus tres hijos, Francisco, que fue también un gran arquitecto. No es de extrañar que, tras su muerte en septiembre de 1950 a causa de las heridas provocadas por el atropello de un coche frente a su casa, su entierro constituyera una auténtica manifestación de duelo en la que participaron un gran número de paisanos y las más altas autoridades de la ciudad de Jerez, pues este arquitecto, abierto a su tiempo, capaz de internarse en la cultura europea de fin de siglo y estudiar los sistemas constructivos más avanzados, había sido uno de los protagonistas fundamentales en Andalucía en la evolución de la arquitectura española en el tránsito del historicismo al racionalismo a través de las soluciones del eclecticismo, el Art Nouveau y el regionalismo, siendo considerado como uno de los más eficaces intérpretes del Modernismo en Andalucía.  © José Antonio Merino



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