Las tardes de sanatorio (fragmento)Manuel Almudévar
Las tardes de sanatorio (fragmento)

"En la sala de instrumental aneja al quirófano se siente bullir de colmena: los autoclaves tragando y echando cendales, gasas y blusones, la panzuda caldera del agua esterilizada, orlada de doble fila luminosa de dardos de gas, otro autoclave complicado y brillante como en día de estreno, haciendo el suero; las pinzas, estiletes, bisturís, agujas, trocares, etc., hirviendo como sopa endiablada ó medroso pandemónium. Un esbirro embobina y esteriliza el catgut y la seda de Florencia destinada á suturar la brecha; otro tal prepara las pociones medicamentosas, dispone en orden los elementos del apósito, limpia las jeringuillas, apresta la anestesia.
Toda esta baraúnda y ajetreo se termina por el rumor leve de un carro que se llega en busca del enfermo.
Ya está aquí: ¡oh, noble cuadriga de llevar vencidos!, pequeño automóvil de dos esbirros de fuerza: carga con mis huesos y llévame presto á la cittá dolente, en triste y temeroso viaje, para donde no sé si me han tomado billete de ida y vuelta. "



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