La conciencia de un hombre (fragmento)Juho Koskimaa
La conciencia de un hombre (fragmento)

"Toda la tierra se llenó de una niebla helada, una niebla que congelaba las fosas nasales, las pestañas, la barba, todo lo que irradiaba calor, y los convertía en carámbanos. Por encima de la niebla había un cielo quebrado y abajo la nieve crujía, y en medio de la niebla se oían crujidos y golpes, provenientes del bosque, de las esquinas de los edificios, de cercas mal hechas.
En algún lugar a lo lejos, colinas y peligros flotaban en medio de la niebla, y la niebla y los rápidos derretidos olían como un cráter de esa niebla helada. Era como la puerta del infierno, esa niebla-incienso derretido, y cuando Gyllenmarck la miró desde detrás de la ventana del pub Niemelä, recordó la frase que Dante había visto una vez sobre la puerta del Infierno.
Las mujeres de la casa cruzaron apresuradamente el patio, y cuando entraban, siempre alguien arrojaba un petardo frente a la chimenea, pero alguien dentro corría a cerrar la puerta abierta para evitar que entrara la niebla helada. Las mejillas se sonrojaron, los ojos brillaron y la respiración fluyó más libremente que en mucho tiempo. "



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