Una nihilista (fragmento)Sofía Kovalévskaia
Una nihilista (fragmento)

"Cinco libras de la mejor uva, cincuenta manzanas reineta, tres docenas de peras de agua, tímalo marinado, un pedazo de queso chéster de tres libras, seis botellas de madeira, cinco botellas… Me parece que es todo, no me olvidé nada. ¡Sólo que, por favor, por favor para las ocho que lo hayan entregado sin falta!” -dictaminó en el almacén con tono eficiente Eliséieva, una joven y elegante señorita de tapado de terciopelo revestido con piel de castor, al igual que la gorra que cubría sus vaporosos cabellos castaños, al joven dependiente que anotaba con deferencia sus exigencias en el libro de contabilidad-. “¿Y no desea caviar fresco, señora? Sería muy oportuno. Lo recibimos directo de Astrakán hoy temprano, y a buen precio. ¡Por su generosidad se lo llevaría a cuatro rublos la libra!” -ofreció, obsequioso, el dependiente.
La señorita ordenó incluir también el caviar; llevó además mermelada, áspic de perdiz y pastel de Estrasburgo que especialmente le recomendó el dependiente. Compró todo lo que ni siquiera le ofrecieron, sin regatear, gozando al parecer con el mismo proceso de elegir y con la atención servicial de los almaceneros. Tenía el aspecto feliz de una niña a quien por primera vez le ha tocado tener a su completa disposición un monedero lleno para comprar lo que se le ocurriera en la tienda más cara, sin fijarse en los precios. Evidentemente, ella causó algo de impresión en el almacén. Los dependientes desocupados abandonaron sus lugares para servirla. Otros clientes la miraban de reojo. Después de recoger todo tipo de productos y de repetir su orden otra vez sin necesidad, que a las ocho, sin falta, sin falta hayan entregado la mercadería en su casa, la joven mujer salió de la tienda y, acompañada por las reverencias y sonrisas obsequiosas de los almaceneros, se fue caminando a lo largo de la avenida Nevski. Caminaba animosa, con paso ondulante, como si elevara hacia arriba toda su pequeña y flexible figura y luego pisoteara con fuerza la nieve apisonada de la calle con los altos tacos de sus minúsculas botitas de piel. "



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