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A una encina ardiendo "Derrotada de luz, como un guerrero al que tan sólo el tiempo ha derrotado, cae al fin como un cuerpo al infinito fragor de su penúltima batalla. Y es un cadáver vivo que aún conserva la mansedumbre triste de los seres destinados al fuego, la nobleza de haber visto en sus ojos tanto cielo. Derrotado su afán, al fin, su cuerpo será dios en la hoguera más humilde y alzará en su agonía una plegaria con que arrojar la luz que tantos años atesoró su carne: grito eterno que hará voz del silencio, como un coro en el viento solemne de la noche. Y al incendio de todos sus recuerdos acudirán las bocas de otros cantos, acudirán los nombres que ya nadie pronunciará por ella. Y esta guerra será al fin su victoria más temida, será su vuelo manco hasta la tierra donde ya duermen todas sus raíces. Todo lo asume el fuego y su ceniza será fría en el mármol de su tumba como esa noche gris que ha consumido toda su luz ardiendo con su cuerpo. Todo lo asume el fuego y lo consagra, todo lo purifica y en el humo su luz de nuevo buscará otra sombra que habitar en silencio, otra morada donde dioses antiguos ya la aguardan." epdlp.com |