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He encontrado un atajo "Muchachas de Jerusalén: yo os invoco. Muchachas de Jerusalén, dejad que mi amor venga con las manos vacías, con las manos sin frutos ni manjares. Dejad que venga a mí sin nada; así yo, imposible Sulamita, pálida y mundana, llenaré las suyas con las mías. Muchachas de Jerusalén, dejad que mi amor venga por este atajo: acortad la distancia entre su abrazo y el mío; ya sé que no puede aliviar de las cosas el peso, pero cuando permanece aquí cerca sí consigue que no me importe soportar tamaña carga. Por favor, muchachas de Jerusalén, dejad que mi amor venga para quitarme la corona de espinas y, en su lugar, trence en mi pelo una corona de flores azules que expanda el olor de su nombre. Así yo le ofrendaré este cantar, aunque no sea el más bello, aunque no sea digno de un rey. Quizá mi amor lo estime al menos digno de lo nuestro: Amor, yo repudio el pasado y el porvenir por este instante contigo." epdlp.com |