He encontrado un atajoMaría Elena Higueruelo
He encontrado un atajo

"Muchachas de Jerusalén: yo os invoco.

Muchachas de Jerusalén, dejad que mi amor venga
con las manos vacías,
con las manos
sin frutos ni manjares. Dejad que venga
a mí sin nada; así yo,
imposible Sulamita, pálida y mundana,
llenaré las suyas con las mías.

Muchachas de Jerusalén, dejad que mi amor venga
por este atajo: acortad la distancia
entre su abrazo y el mío;
ya sé que no puede aliviar
de las cosas el peso, pero cuando
permanece aquí cerca sí consigue
que no me importe soportar tamaña carga.
Por favor,

muchachas de Jerusalén, dejad que mi amor venga
para quitarme la corona de espinas
y, en su lugar, trence en mi pelo
una corona de flores azules
que expanda el olor de su nombre.
Así yo le ofrendaré este cantar,
aunque no sea el más bello, aunque no
sea digno de un rey.
Quizá mi amor lo estime
al menos digno de lo nuestro:

Amor, yo repudio
el pasado y el porvenir
por este instante contigo."



El Poder de la Palabra
epdlp.com