Sez Ner (fragmento)Arno Camenisch
Sez Ner (fragmento)

"El pan está duro, con él se podría matar a una gallina. El ayudante moja el pan con mantequilla alpina en su café. En el armario hay todavía dos de esos panes duros con los bordes mohosos, y aún faltan tres días hasta el jueves. El ayudante se alegra cuando puede dar el pan duro a la cabra. El animal, también.
[...]
En la gélida mañana, el agua fría agrieta las manos de los montañeses. Manos como papel de lija. Por la tarde la pomada alivia, pero por la mañana el frío vuelve a agrietar las manos. La piel se desgarra primero en los nudillos, luego en las articulaciones de los dedos, en las palmas de las manos. Los montañeses se embadurnan con pomada para ubres, que tampoco es un remedio. El único remedio que constituye una ayuda relativa es la barra Tuc de treinta gramos, con tapa de rosca manchada de estiércol. El único remedio de verdad es meter las manos en los bolsillos del pantalón.
[...]
La suciedad se adhiere debajo de las uñas. La suciedad tiñe las manos. El porquero intenta limpiarse las manos con el cepillo de las botas. La suciedad se adhiere a los pliegues como si estuviera marcada a fuego. La suciedad solo desaparece cuando se desprende la piel de las manos. La piel de las manos se desprende al final del verano, como si el cuerpo mudase de envoltura igual que una serpiente."



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