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El manzano (fragmento) "El cazador le entregó el ciervo y partió hacia el este, pero el perro no quería irse; insistía en olfatear las ramas, ladrar y enseñar sus terribles dientes. Entonces Milia consideró darle su pastel para calmarlo; su amo también le dio una patada y solo entonces el malvado animal decidió seguirlo, disgustado, pero sin dejar de ladrar, como para decirle al cazador que era vergonzoso que las chicas se rieran de él como si fuera un sinvergüenza. Cuando el cazador se adentró en el bosque y la voz del perro dejó de oírse, los pájaros salieron de su escondite, sin saber qué hacer para mostrar su gratitud al Manzano. Se posaron en su hombro, le piaron agradecidos al oído, la abanicaron con sus alas y le mordisquearon las manos, los labios, las mejillas y el cuello. Los pinzones y los arrendajos fueron enviados a traerle cerezas, azufaifos, moras y grosellas para la cena, mientras que los gorriones y los arrendajos prepararon un suave lecho de hojas de castaño, menta y lavanda para que durmiera. Después de rezar y extenderse en ese lecho fragante, la cubrieron con helechos para que no se resfriara y también se posaron en los árboles circundantes para protegerla. Por la mañana, el canto de la alondra la despertó, y los demás pájaros acudieron a saludarla. Tras el canto general, el dulce orador, el ruiseñor, tomó la palabra (simpatía por la alondra griega) y le dijo lo siguiente, en el idioma de los pájaros, algo que a Milia le gustó y, de alguna manera, conforme a ello se pronunció. Ayer nos dijiste que ibas a la capital en busca de fortuna, y esta mañana supimos por una urraca que se te presenta una oportunidad única para aprovecharla al máximo. El rey, tras enviudar el año anterior, se ha cansado de la grandeza, la gloria, las riquezas y todo lo que el mundo le envidia. Tal es su aburrimiento y melancolía que ha accedido a prometer la mitad de su reino a quien logre pasar una sola hora sin bostezar ni suspirar. Muchos han venido de todas partes para intentarlo. La prueba es esta noche, y solo hay cinco horas de viaje hasta la capital. Así que levántate, Milia, y prepárate para ir al palacio a ganar el premio. Te acompañaré con otras aves y te diré lo que debes hacer." epdlp.com |