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El ojo de la serpiente (fragmento) "En una noche de otoño, uno comprende que pertenece a un grupo de personas similares a él y que solo puede recibir apoyo de ellas, porque el mundo, que en otras épocas del año le parece acogedor y armoniosamente amigable, en este momento revela su esencia: no confíes en mí, escucha, yo, en lo más profundo de mi ser, estoy madurando la ira hacia ti y tu tribu; no quieres seguir el camino que una vez te mostré, cuando te di manos solo para recoger fruta; comenzaste a hablar con la lengua que te di para mover la comida en la boca; estás insatisfecho con el cambio constante de la vida y la muerte, entonces, AQUÍ ESTÁS. El golpe sacude las paredes de la casa, araña el techo como las articulaciones de una mujer en los brazos de un joven amante». Quienes tienen esposa despiertan y se duermen de nuevo, abrazándolas con más fuerza. Los solitarios buscan calor en su interior. Usan su memoria e imaginación y empiezan a construir un palacio de pensamientos. Y solo entonces recuperan la confianza y la fuerza. Ven manantiales cristalinos fluyendo por prados verdes y soleados, escuchan el canto puro de los pájaros, experimentan la pureza primaveral del alma. Y así recuperan su vital deseo de desear." epdlp.com |