Sobre humanos (fragmento)Juli Zeh
Sobre humanos (fragmento)

"Dora no tiene un solo conocido en setenta kilómetros a la redonda. Por no tener, no tiene ni muebles.
Por eso se ha empeñado en plantar su propio huerto. Los tomates, las zanahorias y las patatas le recordarán cada día que no se ha equivocado, que adquirir de improviso lo que en otro tiempo fue la casa del administrador de la zona, sin reformar y lejos de cualquier núcleo urbano, no ha sido una reacción impulsiva, fruto de la neurosis, sino un paso lógico consecuente con su itinerario vital. Cuando consiga su jardín campestre, los amigos de Berlín vendrán a visitarla los fines de semana, se sentarán sobre el césped en sillas antiguas y dirán suspirando: «¡Chica, qué bonito tienes todo esto!». Aunque para eso, claro está, le vendría bien saber quiénes son sus amigos y que se dieran las condiciones necesarias para que la gente pudiera volver a visitarse.
Que Dora no tenga ni remota idea de jardinería no es un problema. Para eso existe YouTube. Afortunadamente no es de esas personas que creen que hay que estudiar ingeniería industrial para poder leer el contador del gas, como le ocurre a Robert, siempre tan escrupuloso y tan perfeccionista. Robert fue perdiendo interés en su relación a medida que se enamoraba del apocalipsis. El apocalipsis era un rival con el que Dora no podía competir. El apocalipsis exige seguidores apasionados que asciendan tras él a las cumbres donde se decide el destino de los pueblos. A Dora no se le da bien seguir a nadie. Robert no entendió que saliera corriendo, y menos aún que su decisión no tuviera nada que ver con el confinamiento.
Se quedó mirándola como si hubiera perdido el juicio mientras ella bajaba sus cosas por la escalera.
No pensar. Seguir adelante. Ha visto en Internet que la época de siembra comienza en abril. Este año, como el invierno ha sido suave, puede que incluso antes. Ya están a mediados de mes, así que tiene que darse prisa en preparar la tierra."



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