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Palmeras "Nacemos de la sed. Somos palmeras que van creciendo a fuerza de perder sus ramas. Nuestros troncos son heridas, cicatrices que el viento y la luz cierran, cuando el tiempo, el que hace y el que pasa, ocupa el corazón y lo hace nido de pérdidas, erige en él su templo, su áspera columna. Por eso las palmeras son alegres como los que han sabido sufrir en soledad y se mecen al aire, barren nubes y entregan en sus copas salomas a la luz, fuentes de fuego, abanicos a dios, adiós a todo. Tiemblan como testigos de un milagro que sólo ellas conocen. Somos como la sed de las palmeras, y cada herida abierta hacia la luz nos va haciendo más altos, más alegres. Nuestros troncos son pérdidas. Es trono nuestro dolor. Es malo sufrir, pero es preciso haber sufrido para sentir, como un nido en la sangre, el asombro de los supervivientes al aire agradecidos y estallar de alta alegría en medio del desierto." epdlp.com |