Cada día es del ladrón (fragmento)Teju Cole
Cada día es del ladrón (fragmento)

"Atardece cuando el avión se aproxima a los caseríos de las afueras de la ciudad. Suave y gradualmente desciende hacia tierra, como si bajara por una escalera invisible. Desde la pista el aeropuerto parece triste. Tiene el nombre de un general muerto y todo lo peor de la arquitectura de los setenta. La chapucera pintura blanca y las interminables hileras de ventanitas dan al edificio principal el aspecto de un bloque de apartamentos baratos. El airbus de Air France toca tierra y se desliza por el asfalto. Con los chorros de aire entra un alivio en las bodegas y la cabina. Algunos pasajeros aplauden. Pronto estamos saliendo en tropel. Una mujer cargada de maletas intenta adelantarse por el pasillo. «-¡Espérame! le grita a su compañero, tan fuerte que todos la oyen—. ¡Ya voy!». Y yo también experimento el éxtasis de la llegada, el sentimiento irracional de que ahora todo irá bien. Quince años lejos de casa es mucho tiempo. Y parece todavía más porque me fui envuelto en una nube. El desembarque, el control de pasaportes y la recogida de equipaje nos lleva más de una hora. Fuera el cielo se llena de sombras. Un hombre discute sobre la ineficiencia con un apático oficial de aduanas.
[...]
Sólo he traído resolución. No le hago caso y empujo el carrito hasta donde me esperan tía Folake y su chofer. Cuando deshacemos el abrazo, ella está lagrimeando. Una escena sacada del hijo pródigo. Ella vuelve a estrujarme y se ríe de corazón.
—¡No has cambiado nada! ¿Será posible?
Afuera, el aeropuerto parece mejor, más regio que durante el aterrizaje. Las puertas están taponadas de familiares de viajeros y mucho más de farsantes, timadores y toda clase de individuos que están allí porque no tienen otra cosa que hacer."



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