|
El instituto para la sincronización de los relojes (fragmento) "Durante diez años, ejercí como subdirector de una de las organizaciones más innovadoras y beneficiosas del mundo. Ayudé no solo a mi familia directa, sino también a mis parientes cercanos y lejanos, y a mis amigos, incluso a aquellos que alguna vez me traicionaron, brindándoles empleo y una fuente de bienestar. En este sentido, creo que bastaría con destacar nuestra contribución al desarrollo urbano mediante la construcción de un nuevo distrito cerca de Suadiye, así como los servicios que nuestro instituto prestó a sus trabajadores, la mayoría de los cuales eran, de hecho, familiares míos o de Halit Ayarci. Porque tan pronto como se fundó el instituto, Halit tomó la importantísima decisión —de la que nunca nos apartamos— de que la mitad de los puestos directivos y otros cargos importantes serían ocupados por miembros de nuestras familias y la otra mitad por personas recomendadas por una personalidad destacada. No sé si debo mencionar las críticas que se publicaron en la prensa mucho antes de que se decidiera liquidar el instituto, ni los ataques cada vez más violentos que siguieron a su disolución. La vida es tan extraña. Hace diez años, esos mismos periódicos se deleitaban con todo lo que hacíamos, colmándonos de elogios y presentándonos como un modelo a seguir para el mundo. Aunque asistían a todas nuestras ruedas de prensa y nunca se perdían un cóctel oficial, ahora estos queridos amigos míos no hacen más que insultarnos. Primero condenaron a la organización por su tamaño desmesurado e ineficiencia. Ignorando el hecho de que habíamos creado empleos para muchísimas personas en un país donde el desempleo es rampante, arremetieron contra nuestros excesos: tres oficinas de administración, once sucursales, cuarenta y siete mecanógrafos y doscientos setenta departamentos de control. Luego ridiculizaron los nombres de nuestras distintas sucursales, pasando por alto que un reloj está compuesto, en efecto, por manecillas para los minutos y las horas, un resorte, un péndulo y una aguja, como si lo que todos conocemos como tiempo no estuviera dividido en horas, minutos, segundos y milisegundos." epdlp.com |