Los libros de Jacob (fragmento)Olga Tokarczuk
Los libros de Jacob (fragmento)

"Asher está seguro de que el rabino querría que el Mesías fuese un rey ataviado con armadura de oro que entrara en Jerusalén a lomos de un corcel blanco, quizá también con sus huestes, guerreros que junto con él se harían con el poder y fijarían el orden definitivo de todas las cosas...en la familia de los Shor, los hombres hacen negocios y las mujeres profetizan. Una de cada dos es un oráculo. Cuando profetiza, Chaja entra en trance, juega entonces con pequeñas figuritas de pan o de arcilla que mueve en un tablero pintado por ella misma. Solo entonces predice el futuro.
[...]
Proclamó urbi et orbi que era el señor de la vida y la muerte y que los que con todo su corazón creyeran en él nunca morirían. Sin embargo, cuando, pese a ello, murieron algunos de sus partidarios más allegados, y se le pidieron explicaciones, se limitó a decir que por lo visto no creían en él con suficiente sinceridad... ni en la raza de-mehemanuta, el secreto de nuestra fe. Un secreto que pocos son lo suficientemente maduros para oírlo. Es tan inconmensurable que cuando el hombre lo conoce, su cuerpo empieza a temblar. Solo puede ser susurrado al oído del más allegado y solo en una habitación oscura, para que nadie lo adivine, ni por el movimiento de los labios ni por el rostro transformado por el asombro... Cuando consideras bueno el mundo, el mal se convierte en excepción, carencia y error, y nada encaja. Mas si partes de la premisa contraria, de que el mundo es malo y lo excepcional es la bondad, todo cobra sentido."



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