Luces de neón (fragmento)Jay McInerney
Luces de neón (fragmento)

"No, no eres la clase de tipo que estaría en un lugar como éste a estas horas de la madrugada. Pero aquí estás, y no puedes decir que el terreno te sea del todo extraño, a pesar de que los detalles están borrosos. Estás en una discoteca hablando con una chica que tiene la cabeza rapada. La discoteca ha de ser Heartbreak o bien el Lizard Lounge. Todo se aclararía si pudieras escabullirte a los lavabos y aspirar un poco más de Polvo Mágico Boliviano. Pero puede que no. Una vocecita interior insiste en que tu epidémica falta de claridad es el resultado de un exceso de todo esto. La noche ha llegado a ese punto imperceptible en que las dos de la mañana se hacen súbitamente las seis. Pero todavía no estás dispuesto a reconocer que has traspasado la línea más allá de la cual sólo te espera daño innecesario y nervios a flor de piel. En algún momento pudiste salir de la situación, pero lo dejaste pasar montado en la cola de un cometa de polvo blanco y ahora estás tratando de hacer frente a las consecuencias.
[...]
Hace tiempo dabas por sentado que eras un tipo atractivo. Que tuvieras una bella esposa y un trabajo interesante te parecía algo normal. Eras un buen tipo. Merecías un gran éxito. Después de conocer a Amanda y venir con ella a Nueva York, sentiste que ya no eras el extraño que siempre miraba las cosas desde fuera. En tu niñez, sospechabas que todos los demás estaban al tanto de algún secreto fundamental que tú ignorabas. Los demás sabían qué hacer en cada situación. Esta convicción se intensificó a medida que fuiste cambiando de colegio. Los traslados laborales de tu padre te convirtieron en el chico nuevo perenne. Cada año debías adecuarte a un nuevo código: el color de tus calcetines, la marca de tu bicicleta... Nunca acertabas."



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