Detrás del armario, el hacha (fragmento)Torborg Nedreaas
Detrás del armario, el hacha (fragmento)

"Un ama de casa cualquiera. Se ciñe el abrigo al cuello y apoya la cabeza pesadamente en el marco de la ventana. Su mano toquetea inquieta el cuello del abrigo, tiene la frente húmeda y un regusto glacial y desagradable en la boca, bastante seca. Cierra los ojos con una expresión de dolor. Es como si le costase respirar, aunque poco a poco se recompone. A lo lejos, fuera de la ciudad, se escucha un disparo, varios disparos. Un ruido sordo, amortiguado, más como un gemido al otro lado de la pared. Asustada, abre los ojos y se oculta tras la cortina. Aguza el oído. Los disparos han cesado, pero cree percibir el aroma de la pólvora. Su corazón palpita con tanta fuerza que sus pupilas titilan con cada latido. Vuelve a cerrar la ventana con manos temblorosas, el olor persiste en sus fosas nasales.
En la entrada, se queda parada sin ponerse el sombrero. En el perchero faltan un impermeable amarillo y un sombrero gris. Esta noche también, esta noche otra vez. Una mueca imperceptible se dibuja en sus labios. El rostro del espejo es viejo, un rostro sin alegría, de mirada marchita. Algún día, cuando Torulf regrese a casa, encontrará a su madre avejentada, convertida en una anciana amargada. Si es que Torulf regresa a casa. Si. Si. Comprende el horror de ese «si». Esperar, esperar. Luchar contra la incertidumbre, agotarse en la ignorancia. Quizá esté muerto. Ese pensamiento ya apenas le afecta, de tantas veces como le ha venido a la cabeza. Busca la angustia que debería inspirarle, revuelve en su interior para sentir la herida de su alma. Sin embargo, el pensamiento se retuerce como un vacío árido en algún lugar dentro de ella sin prenderse, una nada desgastada. Un amargo vacío peor que la ansiedad."



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