Fanon (fragmento)John Edgar Wideman
Fanon (fragmento)

"Es 1961. El último año de Frantz Fanon en la tierra, el año en cuyo primer mes, enero, el nuevo conocido de Fanon Patrice Lumumba, primer ministro de una nueva-reciente-flamante República del Congo, será secuestrado, torturado, ejecutado por belgas y congoleños, su cuerpo quemado en un tambor de aceite, el año en cuyo último mes, diciembre, Fanon sucumbirá de leucemia en un hospital de Bethesda, Maryland, 1961 el año de su viaje que estamos espiando, que empieza en una ciudad guineana, Kankan, cruza la frontera hacia Bamako, en Malí, luego va a Segú a Mopto a Gao y al norte, siempre avanzando al norte hacia la guerra argelina para independizarse de Francia, siguiendo la Estrella del Norte o cualquier estrella brillante en el firmamento arriba de este hemisferio en el otoño de 1961 que dirija a los peregrinos a la tierra prometida, cualquier estrella cuya luminosidad y lustrosidad emita esperanza, un faro y bendición.
Idea sencilla de Fanon. Un segundo frente. Sangre negra fluyendo al norte como el oro negro fluyó en otros tiempos desde Malí para enriquecer a Europa. Una vez lograda la libertad en Argelia el flujo se invertirá, de norte a sur, inundará el Sahara, las dunas se pondrán verdes, las flores florecerán, chaparrones de pétalos, de semillas y fértil lluvia transformando tierra desecada, reviviendo ciudades polvorientas asadas al sol. África con lluvia, húmeda y recién nacida, aceitosa de sangre negra, oro negro, el continente en movimiento, sacudiéndose eones de modorra, un nuevo ser que se levanta, ruge. Erguida al fin. África se despoja de su miedo a la desnudez, luego se despoja de los mitos de género, las pieles quiméricas de la raza y la clase y el privilegio, esas mantas bajo las cuales la humanidad ha estado encogiéndose de miedo, escondiéndose, chupándose el pulgar durante siglos. Una idea sencilla. Por qué no.
Qué música debería sonar de fondo mientras sueña Fanon su sencilla idea. Si no Little Richard, tal vez Otis en el muelle de la bahía. O un piano de pulgares interpretando África de postal en la banda sonora. Jirafas y cebras sonrientes enmarcadas a través de la ventanilla de una Range Rover. Luego música que haga bambolearse el marco como una película vieja a punto de estropearse en la pantalla. Interpretar el jeep estallando por una mina. Interpretar la cámara huyendo. Interpretar la quietud y la inmensidad alrededor, encogiendo al observador. África extendiendo el marco, como un océano o montañas nevadas en el horizonte, un recordatorio de que tu vida termina en un abrir y cerrar de ojos pero dura tanto como los viajes que hace la gente cuando se imagina no viva ya. Quizá nada de música. Sonido natural quizá: cadena de montaje para ajustes de motor de la Range Rover, golpazos, triquitraques, quejidos, porrazos de las gomas sobre cuestionable asfalto. Modular el ruido. Interpretarlo como un niño jugando con el volumen de un televisor. Sonido errático y perverso, apenas audible, luego el crescendo ensordecedor de un helicóptero."



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