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Una habitación en la colina (fragmento) "Recuerdo haberme levantado de aquel banco con movimientos exageradamente lentos y deliberados, como los de un mendigo que espera pacientemente a que adviertan su presencia... la melodía de tambores y flautas de los enmascarados se asemejaba a una aglomeración inarmónica de sonidos, conflictiva, amortiguada por la distancia, pero omnipresente, y tan grotesca como una parodia musical y los lúdicos entrenamientos de los infantes que perseguían al viejo Alphonse evocaba la incesante actividad de los gusanos en una letrina. [...] -Eres la mujer más hermosa de aquí-, dijo. Quería decírselo con sus manos, con sus muslos; con todo su ser. Ella sonrió. ¿Por qué no te había visto aquí antes? —No lo sé —dijo ella, elevando la voz. Sintió que nunca debía soltarla. ¿Vienes a menudo por aquí?" epdlp.com |