La frontera (fragmento)Can Xue
La frontera (fragmento)

"Ya era muy tarde cuando Liu Jin se encontró de pie frente a la puerta de madera de la entrada de su casa. Bajo la luz de la luna, grandes racimos de uvas arrojaban tímidamente unos reflejos brillantes que parecían desprender su propia luz. Debido al fuerte viento que de tanto en tanto se arremolinaba en el lugar, las hojas de los álamos blancos emitían sonidos agradables al oído.
Alguien hablaba al mismo tiempo, y su voz se mezclaba con el rumor acompasado de las hojas al agitarse por el viento. Liu Jin era incapaz de oír claramente lo que estaba diciendo esa persona, pero sabía quién era, ya que no era la primera vez que lo veía en ese lugar, como también sabía que cada noche se presentaba allí y se sentaba siempre en el mismo bloque de piedra. Liu Jin, al principio, le tenía miedo y se quedaba dentro de casa sin querer salir, y sólo se atrevía a mirarlo una y otra vez a través de la ventana de su habitación.
[...]
Hacía cinco años que vivía en un patio. Sus padres (Hu Shan y Nian Si) la habían traído tiempo atrás a ese burgo lejano desde un pueblo industrial del interior del país donde Liu Jin ni siquiera había nacido y que le resultaba totalmente extraño. Cinco años antes, sus padres, ya envejecidos, fueron desplazados de nuevo al interior del país y regresaron a su pueblo de origen con un equipo de trabajo formado por caballos y hombres, y ella volvió a ese lugar perdido en ninguna parte donde había vivido con ellos muchos años atrás. ¿Por qué había regresado al pueblo fronterizo? ¿No tendría que haberse dirigido a una gran ciudad próspera para trabajar en lugar de a un pueblo miserable? De esa gran ciudad, Liu Jin sólo tenía la imagen idealizada y distorsionada a partir de lo que le habían explicado sus padres en su infancia —una imagen allá en el confín que perdía su contenido y los límites que la definían como entidad visible a medida que pasaba el tiempo—, pero el pueblo real al que había vuelto aparecía monstruosamente ante sus ojos. Sin embargo, la gran ciudad imaginaria que le habían prometido sus padres se había convertido ya para ella, antes de pisarla de nuevo, en un recuerdo. También recordaba cuando ellos prepararon las maletas para llevarla a ese pueblo fronterizo.
No supo entonces por qué la habían trasladado a ese lugar lejos de la civilización, y nunca lo llegó a saber. Ahora que había regresado recordaba las primeras noches tras su llegada y el murmullo de las hojas de los álamos junto al río, que era como una explosión repentina con diferentes niveles de intensidad y duración. Liu Jin aprendió a distinguir qué sonido emitía cada árbol, como si fueran voces humanas."



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