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Y mañana (fragmento) "Tras tomar las fotografías, necesitaba ver a BeVe. Consultar sobre el efecto antes de marcharse. No era tarea fácil. BeVe era la figura más prominente de la ciudad. Todo el mundo lo conocía. Su trabajo era citado y comentado sin cesar en la prensa científica. Pero hablar con él era imposible. No soportaba las palabras innecesarias, y eso hacía que todas las palabras le parecieran superfluas. Creía que la verborrea era el daño más grave que sufría la humanidad. «La capacidad de formular concisamente duplica la vida», solía decir. Pero ahora no eran solo las palabras las que interferían. Algo más serio se había interpuesto entre él y el Jefe. Ya se habían acercado a la cabaña de BeVe, y Anya se dio cuenta de que Sergei había empezado a buscar mentalmente esas palabras únicas y significativas. En momentos como este, podía olvidarse fácilmente de ella. Agarró el pomo de la puerta, se dio la vuelta y, ya tras la valla, volvió a girarse. Le dedicó una mirada de despedida que significaba: «No estés triste, hasta luego», y desapareció tras la puerta cubierta de polipiel. Ella permaneció un buen rato en las sombras junto a la valla de hierro, pensando en él y dudando en marcharse. [...] Desde el momento en que BeVe fue informado de lo sucedido, experimentó la vida en una dimensión diferente. El ciclo habitual de tensión mental y esfuerzo organizativo se rompió. No podía cambiar de marcha. Como una radio averiada, operaba en una sola frecuencia: la acción. Lo sabía de sí mismo. Durante horas, durante semanas, podía lidiar con problemas familiares, mundanos y monótonos, resistiendo la tentación de hacer las cosas más rápido, de forma más moderna. Pero cuando una llamada, comprendida solo por él, lo despertó, se transformó por completo. El hombre de acción inmediata, como un francotirador, despertó en su interior. Ya se tratara de un gran descubrimiento o de una catástrofe, no importaba. En cualquier crisis, se reorientaba al instante, reorganizaba los acontecimientos y dejaba de lado la sabiduría convencional; en resumen, atacaba sin fallar un objetivo hasta alcanzarlo. En esos momentos, todos le cedían el protagonismo, reconociendo su innegable superioridad. Parecía como si, con su ayuda, todo se pusiera en marcha. El hombre herido estaba siendo examinado por los mejores especialistas. Se encargaron medicamentos del Hospital del Kremlin. Se le brindaron los cuidados necesarios. La situación se estaba normalizando. Pero, por alguna razón, esto no lo tranquilizaba. Los pensamientos sobre Sergei Berestov despertaron en su interior una profunda reflexión que llevaba tiempo esperando su momento. Había algo en el comportamiento de aquel hombre que lo inquietaba. Al parecer, necesitaba desentrañarlo. Por el futuro, por sí mismo. No se veían muy a menudo. Su proyecto científico era inmenso y requería toda su energía. Y el año había sido muy intenso." epdlp.com |