La biblioteca del censor de libros (fragmento)Bothayna Al-Essa
La biblioteca del censor de libros (fragmento)

"Cuando el censor de libros se despertó una mañana, lleno de palabras de otros, se encontró convertido en lector. Había comprendido que no estaban librando una guerra contra los libros sino, más bien, una guerra contra la lectura. La lectura era un mal hábito, pero no se les podía impedir a las personas que lo practicaran, así como no se les podía impedir que fumaran o que tuvieran sexo. Lo único que se podía hacer era limitar sus opciones, darles la ilusión de elegir.
Pero ¿qué pasaba con los peligros que un censor debía enfrentar a solas? ¿Y si un libro lo devoraba? ¿Qué pasaba con la exposición continua a pensamientos venenosos? ¿Y si terminaba atrapado por una novela y quedaba incapacitado para vivir en el mundo real?
Por su trabajo nuevo, conocía las enfermedades que causaban los libros; de hecho, había empezado a mostrar algunos de los síntomas: metáforas que se le aparecían en la cabeza de la nada; dolor persistente en la parte alta de la espalda; robo involuntario de libros; lectura nocturna compulsiva a la luz de las velas incluso cuando se cortaba la energía.
Sabía que el libro era venenoso y que era su deber mantener a la sociedad estéril, libre de pensamientos intrusos. Era justo como había leído, un agua destilada perfectamente pura, sin microbios, sí, pero también sin vida.
[...]
Un pensamiento le vino a la mente: cada historia era una reinterpretación de otras más antiguas y un presagio de relatos aún por venir. Ha sido la misma historia desde el principio de los tiempos, y perdurará para siempre, dando a luz una nueva versión de sí misma cada día. Nunca se había sentido tan cerca de comprender lo Divino como en ese momento."



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