La noche a través del espejo (fragmento)Fredric Brown
La noche a través del espejo (fragmento)

"Ralph Bonney era el dueño de la Compañía Pirotécnica Bonney, situada a las afueras de Carmel City. Fabricaba fuegos artificiales, sobre todo grandes castillos para ferias y exhibiciones municipales, que se vendían por todo el país. Desde principios de año hasta el 1 de julio solían trabajar en turnos de noche y de día para cubrir la demanda del 4 de julio.
Ralph Bonney tenía algo en contra de Clyde Andrews, presidente del Carmel City Bank, y efectuaba sus operaciones bancarias en Neilsville. Todos los jueves, bien entrada la noche, se acercaba hasta Neilsville, donde abrían el banco y le daban el dinero en efectivo necesario para abonar la nómina de su turno de noche. Miles Harrison, ayudante del sheriff, lo acompañaba para protegerlo.
A mí siempre me había parecido una tontería, porque la nómina del turno de noche solo ascendía a unos pocos miles de dólares y Bonney podía retirarlos junto con el dinero necesario para abonar la nómina del turno de día y guardarlos durante unas horas en su oficina; pero así era como hacía él las cosas.
[...]
Me lo tomé mientras me maldecía a mí mismo por ser lo bastante pardillo como para estropear la única noticia digna de mención que tenía, pero sabiendo que debía hacerlo. No conocía demasiado a Bonney, solo de saludarnos por la calle, pero a Carl Trenholm lo conocía lo suficiente como para estar totalmente seguro de que, si él decía que Bonney era legal, el artículo, tal y como yo lo había escrito, no le hacía justicia. Y a Smiley lo conocía de sobra para saber que no me había mentido sobre lo dicho por Carl. 
Así que crucé la calle y subí las escaleras hasta la oficina del Clarion refunfuñando. Pete estaba apretando la rama alrededor de la portada.
Aflojó las cuñas cuando le dije lo que teníamos que hacer y yo rodeé la platina para volver a leer el artículo, al revés, claro, como se lee siempre en estos casos.
Dejaría el primer párrafo como estaba y eso sería toda la historia. Le dije a Pete que se cargase el resto y yo me fui a la caja y monté un breve titular en cuerpo 10 («Concedido el divorcio Bonney») para sustituir al titular en cuerpo 24 que llevaba el artículo más largo. Le entregué el componedor a Pete y lo observé mientras cambiaba los titulares.
[...]
Recorrí la pletina en busca de la página cuatro y cogí un tipómetro para medir. Pete se acercó al chibalete y sacó una galerada de material de relleno. Casi lo único que podía encajar por tamaño era la noticia que me había proporcionado Clyde Andrews, banquero de Carmel City y figura prominente de la Iglesia Baptista local, sobre el rastrillo benéfico que la iglesia pensaba hacer el martes por la tarde.
No es que fuera una noticia de relevancia extraordinaria, pero ocuparía el espacio adecuado si la recomponíamos en sangrado para que cupiera en una columna. Además, tenía muchos nombres y mucha gente se pondría contenta si la pasaba a la primera página, sobre todo Clyde Andrews.
Así que eso fue lo que hicimos. Pete la recompuso para que entrase en una columna de portada mientras yo cubría el hueco de la página cuatro con noticias de relleno y volvía a cerrar la página. Cuando terminé, a Pete solo le quedaba completar la portada y decidí esperarlo para ir juntos al bar de Smiley.
Mientras me lavaba las manos pensé en mi gran reportaje de portada y me acordé de Primera plana, la obra de teatro escrita por Ben Hecht y Charles MacArthur.
Ahora sí que necesitaba una copa.
Pete empezaba a preparar una prueba y le dije que no se molestase. Tal vez los clientes leyesen la primera plana, pero yo no pensaba hacerlo. Y si aparecía un titular del revés o un párrafo moteado, seguramente parecería una mejora.
Pete se aseó y cerró la puerta con llave. Aún era temprano para un jueves: las siete pasadas. Por tanto, debería sentirme muy contento y probablemente así sería si tuviésemos un buen periódico. Me preguntaba si el que acabábamos de terminar sobreviviría hasta la mañana siguiente."



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